sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Las palabras de un siglo
son de cien líneas que transmiten
los párrafos
para alumbrar a los sueños
la nocturnidad
la pasión
el ejemplo
el favor de un pueblo
que se rebela
para buscar el arte
en la poesía,
mientras el mundo cambia como el vino
el origen se descontrola
y acude a los años,
el siglo habla
y las montañas radian el momento
con sus cumbres de memoria,
allí en el paraíso
se escriben letras
que desglosan el archivo
y combaten el pasotismo,
en el infinito momento
se parten piedras anónimas
en el asfalto
y bajo la ley del siglo
se adecuan los horizontes futuros
viéndose como una espada apuñala al viento
despertando el origen de un grito
que se rebela contra su imagen
es como cuando se clava una aguja en un pajar de sensaciones
que devoran a los mitos,
en un mundo que empieza para acabar
se abre el expediente
de un alma
que destroza a las líneas materiales
y allí en el rebosar de las flores
se enganchan los seres vivos
para resistir el cambio
se ven como los besos rompen rayos
allí en el olimpo de las almas
cautivándose en el reflejo de una luciérnaga
se atisba el canto de un ruiseñor
y bajo las lágrimas acidas
que caen de los frutos de los árboles
se ve como todo vuelve a cruzar el puente del más allá
allí donde giran las palabras en un túnel
donde los tiempos se mezclan
donde las oportunidades las da el universo
donde las balas de los sueños son artesanales
y donde el embrujo
de algo se termina cumpliendo
las mareas revolucionan los océanos
las palabras de un siglo eterno
se hacen poesía
las caravanas de los reyes de lo surrealista
se ven en marcha
para matar a sus dioses
allí en el mar se vigila
a las pestañas de los océanos
donde arranca el apocalipsis
y donde las trompetas divulgan sus signos
fundamentalmente el gancho de las fiebres de la sangre
arden en el tiempo que se acuesta y viola al verso
allí donde arrancan los planetas
donde el horizonte se comparte con los dioses
allí donde el agua se produce entre la sal de sus pupilas
hay muchas maneras de cambiar el reglamento de un siglo
pero perderlo todo en el desván de las claves clásicas
es como cicatrizar a la sangre con fuego
es como los motores de todo se encienden
sin rasguños ni comentarios
se hace el futuro en la raíz de una línea
que penetra con el presente
así son las palabras de un siglo
en la verdadera reacción
que estimula al radar
que mide tiempo y soltura
el hogar de la casa central
cuyo significado es la libertad
hasta el motor de despegar
para caer de nuevo hacia una realidad terrenal
cuyo objetivo es montar ese regulador
que nos hace soñar con lo espiritual y universal.
son de cien líneas que transmiten
los párrafos
para alumbrar a los sueños
la nocturnidad
la pasión
el ejemplo
el favor de un pueblo
que se rebela
para buscar el arte
en la poesía,
mientras el mundo cambia como el vino
el origen se descontrola
y acude a los años,
el siglo habla
y las montañas radian el momento
con sus cumbres de memoria,
allí en el paraíso
se escriben letras
que desglosan el archivo
y combaten el pasotismo,
en el infinito momento
se parten piedras anónimas
en el asfalto
y bajo la ley del siglo
se adecuan los horizontes futuros
viéndose como una espada apuñala al viento
despertando el origen de un grito
que se rebela contra su imagen
es como cuando se clava una aguja en un pajar de sensaciones
que devoran a los mitos,
en un mundo que empieza para acabar
se abre el expediente
de un alma
que destroza a las líneas materiales
y allí en el rebosar de las flores
se enganchan los seres vivos
para resistir el cambio
se ven como los besos rompen rayos
allí en el olimpo de las almas
cautivándose en el reflejo de una luciérnaga
se atisba el canto de un ruiseñor
y bajo las lágrimas acidas
que caen de los frutos de los árboles
se ve como todo vuelve a cruzar el puente del más allá
allí donde giran las palabras en un túnel
donde los tiempos se mezclan
donde las oportunidades las da el universo
donde las balas de los sueños son artesanales
y donde el embrujo
de algo se termina cumpliendo
las mareas revolucionan los océanos
las palabras de un siglo eterno
se hacen poesía
las caravanas de los reyes de lo surrealista
se ven en marcha
para matar a sus dioses
allí en el mar se vigila
a las pestañas de los océanos
donde arranca el apocalipsis
y donde las trompetas divulgan sus signos
fundamentalmente el gancho de las fiebres de la sangre
arden en el tiempo que se acuesta y viola al verso
allí donde arrancan los planetas
donde el horizonte se comparte con los dioses
allí donde el agua se produce entre la sal de sus pupilas
hay muchas maneras de cambiar el reglamento de un siglo
pero perderlo todo en el desván de las claves clásicas
es como cicatrizar a la sangre con fuego
es como los motores de todo se encienden
sin rasguños ni comentarios
se hace el futuro en la raíz de una línea
que penetra con el presente
así son las palabras de un siglo
en la verdadera reacción
que estimula al radar
que mide tiempo y soltura
el hogar de la casa central
cuyo significado es la libertad
hasta el motor de despegar
para caer de nuevo hacia una realidad terrenal
cuyo objetivo es montar ese regulador
que nos hace soñar con lo espiritual y universal.