Asklepios
Incinerando envidias
Las nubes, tras anclar su destino
sobre los silenciosos hemisferios,
no tardan en coronar a diario su letal agotamiento
sobre las capas más antiguas de los cielos.
Es entonces, que el espacio,
convencido del inestable regreso
que implica todo lo inesperado,
se ve obligado a demostrar su fortaleza
ante cualquier posible distancia.
sobre los silenciosos hemisferios,
no tardan en coronar a diario su letal agotamiento
sobre las capas más antiguas de los cielos.
Es entonces, que el espacio,
convencido del inestable regreso
que implica todo lo inesperado,
se ve obligado a demostrar su fortaleza
ante cualquier posible distancia.