puroamor
Poeta fiel al portal
El niño huérfano
Hoy te contaré los cuentos
que mi abuelo me narraba,
con su voz parsimoniosa
y sus dotes de poeta.
Recostado ya en mi cama,
y muy atento yo en su pecho,
un silencio muy profundo,
precedía a su relato.
De repente sin esfuerzo,
las palabras le brotaban
de su boca cornucopia,
derramábase abundancia.
Su relato tan preciso,
denotaba su sapiencia,
lo contaba emocionado,
la impregnaba con nobleza.
Esta historia es la primera:
Hubo tiempo atrás un niño,
que sin padres se quedó,
adoptado por un monje,
su virtud se acrecentó.
Estudiaba las estrellas,
las montañas, escalaba,
en las selvas se perdía,
y en los mares se adentraba.
Con sus manos ambidiestras,
artilugios fabricaba,
y su mente siempre atenta,
discernía y evocaba.
Dime a mí gentil mancebo:
¿Qué secretos escudriñas?,
―dijo el monje a su acogido―,
quien así le contestó:
La feliz respuesta busco ,
al vacío que rodea
mi existencia desdichada,
por la ausencia de mis padres.
Solo queda su recuerdo,
como lumbre en el carbón,
esa chispa a mi me basta,
para hallar su protección.
Sus sonrisas he buscado
entre piedras agrietadas.
Sus abrazos he soñado,
en las noches estrelladas.
Con poetas he charlado,
para ver con claridad,
mas sus letras han forjado,
más dolor al corazón.
Los marinos en sus barcos,
me llevaron a buscar,
en los mares la certeza,
de encontrar a mis papás.
Sin embargo entre las olas,
sus suspiros no escuché.
Las canciones de mi cuna,
a sirenas les canté.
Y en las selvas por el mundo,
penetrando espesos bosques,
animales peligrosos,
reprobaron mi misión.
Hubo tiempo atrás un niño,
que sin padres se quedó,
adoptado por un monje,
su virtud se acrecentó.
Estudiaba las estrellas,
las montañas, escalaba,
en las selvas se perdía,
y en los mares se adentraba.
Con sus manos ambidiestras,
artilugios fabricaba,
y su mente siempre atenta,
discernía y evocaba.
Dime a mí gentil mancebo:
¿Qué secretos escudriñas?,
―dijo el monje a su acogido―,
quien así le contestó:
La feliz respuesta busco ,
al vacío que rodea
mi existencia desdichada,
por la ausencia de mis padres.
Solo queda su recuerdo,
como lumbre en el carbón,
esa chispa a mi me basta,
para hallar su protección.
Sus sonrisas he buscado
entre piedras agrietadas.
Sus abrazos he soñado,
en las noches estrelladas.
Con poetas he charlado,
para ver con claridad,
mas sus letras han forjado,
más dolor al corazón.
Los marinos en sus barcos,
me llevaron a buscar,
en los mares la certeza,
de encontrar a mis papás.
Sin embargo entre las olas,
sus suspiros no escuché.
Las canciones de mi cuna,
a sirenas les canté.
Y en las selvas por el mundo,
penetrando espesos bosques,
animales peligrosos,
reprobaron mi misión.
Adujeron que no había,
de mi parte sensatez,
al buscar en sus dominios,
la razón de mi penar.
¿Donde debo pues buscar
las respuestas a mis dudas,
si en el cielo, ni en el mar,
ni en la tierra, hallo justas?
Tus esfuerzos los comprendo,
―respondió su protector―,
mas respuestas a tus dudas,
solo darlas puede Dios.
Busca a Dios en el vacío
que quedó en tu corazón,
y respuestas hallarás,
a tu cruel oscuridad.
¿Puedo acaso hablar con Dios
y encontrar a mis papás?
―A la muerte Dios regenta,
y a la vida mucho más,
en la nada existe todo…
y en el todo…la bondad―
Y ese día el muchacho,
su tristeza desechó,
descubriendo que sus padres,
obtuvieron bendición.
de mi parte sensatez,
al buscar en sus dominios,
la razón de mi penar.
¿Donde debo pues buscar
las respuestas a mis dudas,
si en el cielo, ni en el mar,
ni en la tierra, hallo justas?
Tus esfuerzos los comprendo,
―respondió su protector―,
mas respuestas a tus dudas,
solo darlas puede Dios.
Busca a Dios en el vacío
que quedó en tu corazón,
y respuestas hallarás,
a tu cruel oscuridad.
¿Puedo acaso hablar con Dios
y encontrar a mis papás?
―A la muerte Dios regenta,
y a la vida mucho más,
en la nada existe todo…
y en el todo…la bondad―
Y ese día el muchacho,
su tristeza desechó,
descubriendo que sus padres,
obtuvieron bendición.
Desde entonces yo recuerdo,
este cuento de mi abuelo,
quien feliz lo escuchará,
¡con sus padres,
en el cielo!
este cuento de mi abuelo,
quien feliz lo escuchará,
¡con sus padres,
en el cielo!
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