Jorbin_Pineda
Poeta recién llegado
La vida no se va, ni tampoco regresa.
La vida se acaba.
Es el tiempo el que pasa,
es el tiempo el que pesa.
Derrotas pactadas, luchas y deserciones,
acuerdo no verbal con los pecados,
cicatrices, tierra, dolor y sangre,
eso es el hombre sin Dios.
En las grietas silvestres de la tristeza
nace la esperanza;
crecen allí las flores del alma.
Pero sin Dios,
solo germina la soberbia y la ira.
Eso vuelve al hombre esclavo del orgullo.
No es a mí a quien le corresponde
portar la vergüenza de la perfidia
y sin embargo
a veces siento cargar el dolor de todos
cuando no soporto ni siquiera el mío.
A veces creo que los rumores son ciertos
todos estamos perturbados.
Vivimos en el infierno.
Los locos están en el mundo,
y solo Dios tiene las llaves del manicomio.
Entonces mi vida se aclara,
salgo al jardín, al edén de mi casa.
Las flores de la vida son blancas;
Dios y la poesía son el color que las adorna.
-Jorbin Pineda
La vida se acaba.
Es el tiempo el que pasa,
es el tiempo el que pesa.
Derrotas pactadas, luchas y deserciones,
acuerdo no verbal con los pecados,
cicatrices, tierra, dolor y sangre,
eso es el hombre sin Dios.
En las grietas silvestres de la tristeza
nace la esperanza;
crecen allí las flores del alma.
Pero sin Dios,
solo germina la soberbia y la ira.
Eso vuelve al hombre esclavo del orgullo.
No es a mí a quien le corresponde
portar la vergüenza de la perfidia
y sin embargo
a veces siento cargar el dolor de todos
cuando no soporto ni siquiera el mío.
A veces creo que los rumores son ciertos
todos estamos perturbados.
Vivimos en el infierno.
Los locos están en el mundo,
y solo Dios tiene las llaves del manicomio.
Entonces mi vida se aclara,
salgo al jardín, al edén de mi casa.
Las flores de la vida son blancas;
Dios y la poesía son el color que las adorna.
-Jorbin Pineda