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Las estrellas

Luis Á. Ruiz Peradejordi

Poeta que considera el portal su segunda casa
Por las noches se levanta
mi amiga Cecilia y,
desde la terraza,
las estrellas mira.


Le gusta verlas brillantes,
muy colocadas y formalitas,
iluminando el firmamento
en miles de bombillitas.


Pero en cuanto Cecilia se retira
y se vuelve a su cuarto,
las estrellas se revuelven
en un juego que comparto.


Saltan, corren, brincan,
se encienden y se apagan;
juegan a que el cielo es el mar
y que son barcos que naufragan.


También al castro, al corro,
a pillar y al escondite.
Y aunque les riña la luna,
con una mirada que derrite
por ser tan revoltosas,
se les da un ardite.


Al final es tal el barullo
que organizan al albur,
que tiene que llamarles
al orden, la Cruz del Sur.

 
Por las noches se levanta
mi amiga Cecilia y,
desde la terraza,
las estrellas mira.


Le gusta verlas brillantes,
muy colocadas y formalitas,
iluminando el firmamento
en miles de bombillitas.


Pero en cuanto Cecilia se retira
y se vuelve a su cuarto,
las estrellas se revuelven
en un juego que comparto.


Saltan, corren, brincan,
se encienden y se apagan;
juegan a que el cielo es el mar
y que son barcos que naufragan.


También al castro, al corro,
a pillar y al escondite.
Y aunque les riña la luna,
con una mirada que derrite
por ser tan revoltosas,
se les da un ardite.


Al final es tal el barullo
que organizan al albur,
que tiene que llamarles
al orden, la Cruz del Sur.
¡Qué bonito poema!, Luis, con ese estilo inconfundible que lanza encantamientos a diestro y siniestro, como un virus de letras benigno que te contagia.
Acabo de hacerme una PCR y he dado positivo.... me ha encantado, :) como le va a encantar, sin ninguna duda, a nuestra amiga Cecilia.
Me alegra muchísimo verte por estos lares.
Un abrazo.
Javier
 
Por las noches se levanta
mi amiga Cecilia y,
desde la terraza,
las estrellas mira.


Le gusta verlas brillantes,
muy colocadas y formalitas,
iluminando el firmamento
en miles de bombillitas.


Pero en cuanto Cecilia se retira
y se vuelve a su cuarto,
las estrellas se revuelven
en un juego que comparto.


Saltan, corren, brincan,
se encienden y se apagan;
juegan a que el cielo es el mar
y que son barcos que naufragan.


También al castro, al corro,
a pillar y al escondite.
Y aunque les riña la luna,
con una mirada que derrite
por ser tan revoltosas,
se les da un ardite.


Al final es tal el barullo
que organizan al albur,
que tiene que llamarles
al orden, la Cruz del Sur.


Descubrí que los juegos de las estrellas traviesas se llaman de otra manera en Argentina.
Castro es rayuela, corro la ronda, pillar la mancha y escondite la escondida.
Cambian los nombres pero los juegos son los mismos a ambos lados del mar.
El día que te conté que salí al patio de madrugada a ver el cielo, noté cambiadas las ubicaciones de mis estrellas y ahora entiendo que eran las de tu poema que estaban entretenidas en sus aventuras.
Es muy lindo que de una frase o un simple hecho surja una inspiración tan tierna y hermosa, amigo.
Leerte siempre será motivo de alegría para mí, y mucho más encontrar mi nombre entre palabras de versos gentiles.
Eso tiene un inmenso valor.
Infinitas gracias por este luminoso momento de lectura.
Un gran abrazo.
 
¡Qué bonito poema!, Luis, con ese estilo inconfundible que lanza encantamientos a diestro y siniestro, como un virus de letras benigno que te contagia.
Acabo de hacerme una PCR y he dado positivo.... me ha encantado, :) como le va a encantar, sin ninguna duda, a nuestra amiga Cecilia.
Me alegra muchísimo verte por estos lares.
Un abrazo.
Javier
Muy agradecido, Javier a la amabilidad de tu comentario. Me gusta escribir sobre la magia del mundo y, en ocasiones, salen cosas así. Son las letras que uno cree que les pueden gustar a los niños. Un cordial saludo.
 
Descubrí que los juegos de las estrellas traviesas se llaman de otra manera en Argentina.
Castro es rayuela, corro la ronda, pillar la mancha y escondite la escondida.
Cambian los nombres pero los juegos son los mismos a ambos lados del mar.
El día que te conté que salí al patio de madrugada a ver el cielo, noté cambiadas las ubicaciones de mis estrellas y ahora entiendo que eran las de tu poema que estaban entretenidas en sus aventuras.
Es muy lindo que de una frase o un simple hecho surja una inspiración tan tierna y hermosa, amigo.
Leerte siempre será motivo de alegría para mí, y mucho más encontrar mi nombre entre palabras de versos gentiles.
Eso tiene un inmenso valor.
Infinitas gracias por este luminoso momento de lectura.
Un gran abrazo.
Agradezco esta lectura. No siempre la protagonista de un poema responde al autor, lo que es magnífico. Me encanta encontrar magia en cualquier rincón, pues allá donde uno dirige la mirada puede descubrir lo maravilloso, aquello que se abre a los ojos de solamente unos pocos.
Muchas gracias por acercarte y por tus palabras.
Un abrazo.
 
Por las noches se levanta
mi amiga Cecilia y,
desde la terraza,
las estrellas mira.


Le gusta verlas brillantes,
muy colocadas y formalitas,
iluminando el firmamento
en miles de bombillitas.


Pero en cuanto Cecilia se retira
y se vuelve a su cuarto,
las estrellas se revuelven
en un juego que comparto.


Saltan, corren, brincan,
se encienden y se apagan;
juegan a que el cielo es el mar
y que son barcos que naufragan.


También al castro, al corro,
a pillar y al escondite.
Y aunque les riña la luna,
con una mirada que derrite
por ser tan revoltosas,
se les da un ardite.


Al final es tal el barullo
que organizan al albur,
que tiene que llamarles
al orden, la Cruz del Sur.
Ha de ser maravilloso observar el retablo
que has pintado en este mágico cuento
hecho verso en homenaje a la dama inspiradora
qué grato leerte siempre, Luis, vaya mi saludo para musa y poeta
cariños,

ligiA
 
Ha de ser maravilloso observar el retablo
que has pintado en este mágico cuento
hecho verso en homenaje a la dama inspiradora
qué grato leerte siempre, Luis, vaya mi saludo para musa y poeta
cariños,

ligiA
Muchas gracias Ligia. ¡Qué grata sorpresa encontrarte en mis versos!
Agradezco cada palabra de tu comentario. Recibe un cordial abrazo y mi saludo más cariñoso.
 
Una bella y tierna inspiración que cautiva a este lector -muy y nada niño depende del lente con que mira- de principio a fin y que me remonta a aquellos tiempos donde todo era claro y sencillo. Excelente idea la de contarle a Cecilya que ocurre cuando no mira las estrellas. Felicitaciones por tu arte estimado amigo. Un abrazo.
Muy agradecido por tu visita y a tus palabras. Yo escribo mucho para niños, pero todos llevamos un Infante en el corazón, que no nos suele abandonar. El mío, al menos, no me abandona y me hace escribir cosas como ésta. Un cordial abrazo y, de nuevo, muchas gracias.
 
Por las noches se levanta
mi amiga Cecilia y,
desde la terraza,
las estrellas mira.


Le gusta verlas brillantes,
muy colocadas y formalitas,
iluminando el firmamento
en miles de bombillitas.


Pero en cuanto Cecilia se retira
y se vuelve a su cuarto,
las estrellas se revuelven
en un juego que comparto.


Saltan, corren, brincan,
se encienden y se apagan;
juegan a que el cielo es el mar
y que son barcos que naufragan.


También al castro, al corro,
a pillar y al escondite.
Y aunque les riña la luna,
con una mirada que derrite
por ser tan revoltosas,
se les da un ardite.


Al final es tal el barullo
que organizan al albur,
que tiene que llamarles
al orden, la Cruz del Sur.
Ayyyy Luís cuánto les va a gustar a los niños y niñas este poema, van a contemplar el cielo por las noches y su curiosidad se va a despertar, querrán conocer nombres de estrellas y de galaxias y su interés irá en aumento, van a querer jugar a los mismos juegos que juegan allá arriba, querrán saber en qué consiste cada juego y lo pasarán genial al leer tus maravillosos versos, como yo lo he pasado de bien, que aunque estoy muy lejos de ser niña sí la llevo dentro hecha mujer. Mil besos para ti, entrañable amigo, con todo mi cariño y toda mi admiración, besos igual de cariñosos para nuestra amiga común Ceci....muááááácksssssss
 
Ayyyy Luís cuánto les va a gustar a los niños y niñas este poema, van a contemplar el cielo por las noches y su curiosidad se va a despertar, querrán conocer nombres de estrellas y de galaxias y su interés irá en aumento, van a querer jugar a los mismos juegos que juegan allá arriba, querrán saber en qué consiste cada juego y lo pasarán genial al leer tus maravillosos versos, como yo lo he pasado de bien, que aunque estoy muy lejos de ser niña sí la llevo dentro hecha mujer. Mil besos para ti, entrañable amigo, con todo mi cariño y toda mi admiración, besos igual de cariñosos para nuestra amiga común Ceci....muááááácksssssss
Gracias, Isabel.
Un poema sencillo, para decir entre niños. Unas palabras para que los pequeños vayan descubriendo la magia del mundo. Y, si algunos como tú, mantiene su niño interior, que pueda jugar al corro o saltar a la Comba.
Agradezco mucho tu presencia en mis versos. Un montón de besos, Isabel. Cuídate mucho.
 
Por las noches se levanta
mi amiga Cecilia y,
desde la terraza,
las estrellas mira.


Le gusta verlas brillantes,
muy colocadas y formalitas,
iluminando el firmamento
en miles de bombillitas.


Pero en cuanto Cecilia se retira
y se vuelve a su cuarto,
las estrellas se revuelven
en un juego que comparto.


Saltan, corren, brincan,
se encienden y se apagan;
juegan a que el cielo es el mar
y que son barcos que naufragan.


También al castro, al corro,
a pillar y al escondite.
Y aunque les riña la luna,
con una mirada que derrite
por ser tan revoltosas,
se les da un ardite.


Al final es tal el barullo
que organizan al albur,
que tiene que llamarles
al orden, la Cruz del Sur.
Son traviesas las estrellas y nuestra imaginación las acompaña en sus vuelos, juegos y alturas.
Solemos mirar el firmamento en las Tierras Altas en verano, y acompañamos a las fugaces en su trayectoria y a las constelaciones en su posicionamiento.
Uno se siente mucho más que joven al leerte, Luís.
Encantado de leerte, compañero, entre juegos e ilusiones a las, los, que me apunto.
Un abrazo.
 
Son traviesas las estrellas y nuestra imaginación las acompaña en sus vuelos, juegos y alturas.
Solemos mirar el firmamento en las Tierras Altas en verano, y acompañamos a las fugaces en su trayectoria y a las constelaciones en su posicionamiento.
Uno se siente mucho más que joven al leerte, Luís.
Encantado de leerte, compañero, entre juegos e ilusiones a las, los, que me apunto.
Un abrazo.
Muchas gracias Alonso, por acercarte hasta estas líneas. Las estrellas son juguetonas en cuanto les aplicas un poco de magia. Y a mí me divierte mucho hacerlo. Agradezco tu comentario y tu lectura. Un abrazo.
 
Última edición:
Por las noches se levanta
mi amiga Cecilia y,
desde la terraza,
las estrellas mira.


Le gusta verlas brillantes,
muy colocadas y formalitas,
iluminando el firmamento
en miles de bombillitas.


Pero en cuanto Cecilia se retira
y se vuelve a su cuarto,
las estrellas se revuelven
en un juego que comparto.


Saltan, corren, brincan,
se encienden y se apagan;
juegan a que el cielo es el mar
y que son barcos que naufragan.


También al castro, al corro,
a pillar y al escondite.
Y aunque les riña la luna,
con una mirada que derrite
por ser tan revoltosas,
se les da un ardite.


Al final es tal el barullo
que organizan al albur,
que tiene que llamarles
al orden, la Cruz del Sur.
Qué precioso poema. Tiene el candor, la musicalidad y el brillo de los mejores poemas infantiles. Al menos según yo lo siento en mi mente de niña. Gracias por ayudar a soñar.
Saludos.
Luz
 
Qué precioso poema. Tiene el candor, la musicalidad y el brillo de los mejores poemas infantiles. Al menos según yo lo siento en mi mente de niña. Gracias por ayudar a soñar.
Saludos.
Luz
Gracias nuevamente por acercarte has mis letras infantiles. Últimamente es donde más cómodo me encuentro. Ojalá disfrutes con su lectura como yo lo he hecho al escribirlas. Saludos cordiales.
 
Gracias nuevamente por acercarte has mis letras infantiles. Últimamente es donde más cómodo me encuentro. Ojalá disfrutes con su lectura como yo lo he hecho al escribirlas. Saludos cordiales.
De hecho es donde yo me muevo también, aunque, tristemente, no son los lugares más populares, tal vez porque nuestro público usa otras plataformas. Igual hay niños grandes que valoran y disfrutan un buen poema infatil y que gozan de dejarse pasear por la rica imaginación del autor. Yo me cuento emtre ellos así que espero tus siguientes poemas infantiles.
Un abrazo.
Luz
 
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