danie
solo un pensamiento...
Hombre adusto, viejo y obstinado:
¡no te alcanzan los ojos para mirar por el cerrojo
de la puerta que da a la alcoba
del final de los tiempos y el comienzo de los cuerpos!
Tu hábil impertinencia
te condena a vivir únicamente de espectador “con un sillón en la primera fila”
fantaseando con ser el actor principal de nuestro show.
Rey coronado del fracaso:
¿no te cansas de ser una sombra,
una cara más de la noche que pasa sigilosamente a segundo plano?
Pero lo que muchos de nosotros no admitimos
es que ese hombre adusto, viejo y obstinado
fue nuestro niño
que hoy duerme en la memoria de nuestro silencio,
en nuestros más íntimos y oscuros sentimientos,
enroscado a las costumbres del miedo
y esperando el momento oportuno
para espiar por la mirilla de la puerta que dio a la función de nuestros actos
Tal vez por temor o por simple desencanto,
a abrir la misma puerta que en su tiempo nuestros ayeres
¡no te alcanzan los ojos para mirar por el cerrojo
de la puerta que da a la alcoba
del final de los tiempos y el comienzo de los cuerpos!
Tu hábil impertinencia
te condena a vivir únicamente de espectador “con un sillón en la primera fila”
fantaseando con ser el actor principal de nuestro show.
Rey coronado del fracaso:
¿no te cansas de ser una sombra,
una cara más de la noche que pasa sigilosamente a segundo plano?
Pero lo que muchos de nosotros no admitimos
es que ese hombre adusto, viejo y obstinado
fue nuestro niño
que hoy duerme en la memoria de nuestro silencio,
en nuestros más íntimos y oscuros sentimientos,
enroscado a las costumbres del miedo
y esperando el momento oportuno
para espiar por la mirilla de la puerta que dio a la función de nuestros actos
y sus miserias.
éste no se anima
y sueños dudaron y jamás abrieron.