Solsticio de primavera
Poeta fiel al portal
Las Aventuras del Señor Rui en Primavera
Persiguiendo una mosca hosca por la calle tosca
el Señor Rui
deambula agitando sus manos.
Otrora había estado en el sur de África
conversando y tomando té
con el bóreas.
Antes de ahora, se había enamorado
en los bosques de Asia
de Luscinia de Europa.
Vestía un traje moreno y jaspeado en grana cuando,
olvidándose de la mosca,
entró en trance por el advenimiento de la Noche.
Noche bailaba, tejía y seducía entre las piernas del gentío
mientras por la misma calle subía.
Era el mes de mayo.
Persiguiendo una mosca hosca por la calle tosca
el Señor Rui
deambula agitando sus manos.
Otrora había estado en el sur de África
conversando y tomando té
con el bóreas.
Antes de ahora, se había enamorado
en los bosques de Asia
de Luscinia de Europa.
Vestía un traje moreno y jaspeado en grana cuando,
olvidándose de la mosca,
entró en trance por el advenimiento de la Noche.
Noche bailaba, tejía y seducía entre las piernas del gentío
mientras por la misma calle subía.
Era el mes de mayo.
Dos piquituertos apoyados sobre un cantero dialogaban,
uno le dijo al otro, y éste al pasante:
- no te enojes, amante, el sol es lo más evidente.