Canta la alondra
en mi pecho dormido
esperando que anide
entre mis sueños.
Tu sombra me persigue
en cada transeúnte que siento
en la calle vacía,
entre los pasos lentos.
Demasiada soledad
me rodea hoy
en la tarde que cae
y tú no estás.
Horas eternas
aporrean el reloj
balanceando su badajo
para medir el tiempo.
Es la espera eterna
que se enreda en las noches
para parir sueños,
besos perdidos,
abrazos deseados…
en mi pecho dormido
esperando que anide
entre mis sueños.
Tu sombra me persigue
en cada transeúnte que siento
en la calle vacía,
entre los pasos lentos.
Demasiada soledad
me rodea hoy
en la tarde que cae
y tú no estás.
Horas eternas
aporrean el reloj
balanceando su badajo
para medir el tiempo.
Es la espera eterna
que se enreda en las noches
para parir sueños,
besos perdidos,
abrazos deseados…