Martín Renán
Poeta adicto al portal
Rehuye la mano de tu cicatriz
más cercana,
la piedra
fuera de toda culpa.
En la ciudad que te vio nacer
no ha quedado nadie;
suelta al ídolo
y reconoce a tu mentor
en la cruz.
No dejes la otra mejilla al apóstata
y da la espalda a tu credo;
contrario al fariseo tienta conmigo
el hechizo de la verdad;
nadie vio morir
en la arena al nuevo adversario.
Monoteísmo: soy mi propio dios al final del día.
más cercana,
la piedra
fuera de toda culpa.
En la ciudad que te vio nacer
no ha quedado nadie;
suelta al ídolo
y reconoce a tu mentor
en la cruz.
No dejes la otra mejilla al apóstata
y da la espalda a tu credo;
contrario al fariseo tienta conmigo
el hechizo de la verdad;
nadie vio morir
en la arena al nuevo adversario.
Monoteísmo: soy mi propio dios al final del día.