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Laboratorio (sesos y enigmas extraños)

Dark_Fairy

Poeta que considera el portal su segunda casa
Las citas bíblicas solamente
fecundaron más mi pensamiento
lo dejaron más negro, las imagenes
así tan sagradas, dejaron mi memoria
más sombría, con más formas de
insectos.

¿Creías tú Eduardo que en serio
el corazón se iba a poner así
tan quien sabe qué, tan confundido
y que iba a guardar silencio? Fue como
otro inicio de algo, una fusión de
la versión ésta y el monstruo que
guardo adentro.

Si me miro al espejo, mis ojos
brillan como hace siglos, como
hace milenios, pero la cosa tan
peligrosa vive aquí, no se ha
ido, la siento.

Recorre mi sangre todo los días
me escupe mientras duermo
la cosa esa a veces es calva
y otras tiene pelo. A veces
gutura, a veces murmura,
simplemente se calla o
se vuelve hiriente y aguda.

La cosa esa, es como una esfinge con
tres o cuatro cabezas con muchos
ojos, que siempre duermen, engañan
fácil pues, la labor de un monstruo
es eso.

Tiene cuerpo de marfil y manos
de fauno, aunque también se
pueden distinguir, sus dulzuras
y sus fallos.

Lo que habita en mi, no tiene punto
de comparación, es esa cosa que
en la mañana me mira y me estruja
porque tiene resplandor, esa cosa
se come a si misma, me come a mi
una vez masticó los nervios
y andaba haciendo globos, burlándose
de todo, haciendo tonterías
babosadas.

¿Ya te fijaste Eduardo,
como lo oscuro
se vuelve terciopelo? .

¿Puedes ver la pus sobre
la pus de lo mundano y luego
meterle un escalpelo?.

No te asustes,la cosa esa tiene poder
pero no tanto, está bajo el microscopio
para ver porque hace sufrir, la cosa
esa no sé que es, yo soy ahora un
experimento, que salió diferente,
porque no pude dejar a un
lado lo malsano, salado y horrendo.

Es que, Eduardo, yo sigo viendo belleza
en un cielo raso rasgado, en un
callejón húmedo y mísero, sigo viendo
hermosos a los pájaros secos.

Eduardo, todavía quiero los dulces
agríos, quiero todavía los viejos
sabores de lo maquiávelico y opaco
todavía quiero las cabezas cortadas
todavía me gustan las heridas
quiero todavía comer carne agusanada
y regar la hiedra con orina.

La cosa esa, se refleja en las ventanas
en los aparadores de las tiendas
no me veo a mi, sino a la mujer
encorvada con el suéter gris, con
la pantalonera sucia, con los dientes
echados a perder, con sangre en las
encías, porque así es el monstruo
apacible y dulce pero
terrible terremoto.

Él ya no duerme, me da guerra
me quiere dar muerte, la cosa ya no
grita aunque quiere, la cosa se pone
en modo disfrazado y soy más lista que
la cosa él o ella, más lista que la mujer
de la cara flácida, de la cara con
la boca de almendras.

Pobre la cosa, la siento caminar
a cada paso, siento como vibra
en cada rincón y de todos modos
no la dejo salir, está amarrada
sé que no puedo tenerla así, un día
debo despedazarla.

Soy un laboratorio por dentro
y los sesos y los roles, se caen
por un barranco, donde la cosa los
espera para morderlos.

La mamá monstruo sigue llorando
a escondidas de sus niños, porque
la mamá siente como la cosa que tiene
se le mueve por cada arteria.

(La madre monstruo, cose sonrisas
de caníbales)


Las citas bíblicas fecundaron más
mi alma hecha a base de piedra
volcánica y minerales del desierto.


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