Poetacandente
Poeta asiduo al portal
[center:41233c3c32]Tu fauna y tu paisaje I
Depresión del cutis, la nuca moribunda
recibe el beso y el colmillo ya encarnado,
y nada el deseo líquido, la sed profunda,
el hambre, el fuego del gatillo anticipado
en el arqueo de los dedos impacientes,
los mástiles blancos prontos a trizarse,
(nerviosa lengua enjaulada entre los dientes)
somos esas hiedras que han buscado amarse.
De ojos cristalinos, curiosidad felina
el dedal en firme gancho astillado,
los ojos que se elevan, cual colina,
sobre el desierto de tu frente, ya explanado,
el afro-aliento que al cuello apenas toca,
frondoso abismo del pelo huracanado,
el calor, la sangre, tu ignífuga boca,
de paisajes y gran fauna me han contado.
Tu fauna y tu paisaje II
De las lunares luces que al mar espiran,
la luz pálida surge, y en el mar se posa,
como en tu espalda, la friega revoltosa,
y esas pecas, cual estrellas que titiran.
De los cauces acuáticos y ya empobrecidos
es la lobreguez de tu nuca tan desierta,
y como un sauce envuelto en hiedra muerta,
se envuelven tus pelos, con tus ojos, ya dormidos.
En la maldita niebla y acaso la neblina,
muere tu imagen que el horizonte apoca.
La rabia del insulto, que al besar tu boca
estrella y muere como huracán en la colina.
¡y de tus muñecas que a mi contorno quiebras
en un abrazo, ¡de la blancura de tu palma
que hoy me teje e hila este poema al alma
con la precisión de las agujas y las hebras!
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Depresión del cutis, la nuca moribunda
recibe el beso y el colmillo ya encarnado,
y nada el deseo líquido, la sed profunda,
el hambre, el fuego del gatillo anticipado
en el arqueo de los dedos impacientes,
los mástiles blancos prontos a trizarse,
(nerviosa lengua enjaulada entre los dientes)
somos esas hiedras que han buscado amarse.
De ojos cristalinos, curiosidad felina
el dedal en firme gancho astillado,
los ojos que se elevan, cual colina,
sobre el desierto de tu frente, ya explanado,
el afro-aliento que al cuello apenas toca,
frondoso abismo del pelo huracanado,
el calor, la sangre, tu ignífuga boca,
de paisajes y gran fauna me han contado.
Tu fauna y tu paisaje II
De las lunares luces que al mar espiran,
la luz pálida surge, y en el mar se posa,
como en tu espalda, la friega revoltosa,
y esas pecas, cual estrellas que titiran.
De los cauces acuáticos y ya empobrecidos
es la lobreguez de tu nuca tan desierta,
y como un sauce envuelto en hiedra muerta,
se envuelven tus pelos, con tus ojos, ya dormidos.
En la maldita niebla y acaso la neblina,
muere tu imagen que el horizonte apoca.
La rabia del insulto, que al besar tu boca
estrella y muere como huracán en la colina.
¡y de tus muñecas que a mi contorno quiebras
en un abrazo, ¡de la blancura de tu palma
que hoy me teje e hila este poema al alma
con la precisión de las agujas y las hebras!
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