Orfelunio
Poeta veterano en el portal
La voz de la ilusión
No sé el tiempo que me queda
y espero que quien me sueñe
esté cansado y duerma,
que no despierte todavía,
aunque en la vida una pena
sea al dormir..., su pesadilla.
Cuando despierte yo seré
la pura fantasía;
lo que ahora soy cuando me miro,
lo que ahora es el que me sueña.
Lo que ahora son lo son dormidos
aquellos que vivieron
y aquellos que aún vivos...
Soñaban las futuras primaveras
los hombres de pacífica costumbre
queriendo hacer del coste buena lumbre...
La luz del universo sin fronteras.
Y fue mañana que esperó agradable
y con la noche lo durmió en descanso.
Cuando despierte ya verá el remanso:
el mundo solo sin ningún alarde.
Nos sueña un mundo tan imaginado
que cuantos viven son del sueño rito,
el eco que repite el infinito
y vive porque en vida se le ha dado
el sueño entre la duda que es precoz:
nacer de la ilusión que fuera es voz.
No sé el tiempo que me queda
y espero que quien me sueñe
esté cansado y duerma,
que no despierte todavía,
aunque en la vida una pena
sea al dormir..., su pesadilla.
Cuando despierte yo seré
la pura fantasía;
lo que ahora soy cuando me miro,
lo que ahora es el que me sueña.
Lo que ahora son lo son dormidos
aquellos que vivieron
y aquellos que aún vivos...
Soñaban las futuras primaveras
los hombres de pacífica costumbre
queriendo hacer del coste buena lumbre...
La luz del universo sin fronteras.
Y fue mañana que esperó agradable
y con la noche lo durmió en descanso.
Cuando despierte ya verá el remanso:
el mundo solo sin ningún alarde.
Nos sueña un mundo tan imaginado
que cuantos viven son del sueño rito,
el eco que repite el infinito
y vive porque en vida se le ha dado
el sueño entre la duda que es precoz:
nacer de la ilusión que fuera es voz.