lluviadeabril
lluvia & rain
Tenía una visión preciosa y a colores de mi presente. Era clara, increíblemente viva - tanto que me atrevo a decir que la construí, línea a línea, camino a camino antes de tenerla frente a frente. Y nunca pensé como sería no tener esa visión. Me es imposible reconstruirla (con la exactitud de la autentica) a base de mi memoria imperfecta.
Quizás pensé que estaría siempre a mi alcance, que como cualquier otra estaría a la corta distancia de la mano, de mis ojos. Me descuidé y mi visión desapareció. No sé cuando ni por qué, pero la extravié sin intención.
Hoy quisiera tenerla - estudiarla, detenerme a leerla, memorizarla para no perderme y eventualmente reproducirla en un bosquejo, a lápiz en lienzo, en blanco y negro.
En ese cuadro, se fue también la alegría consecuente de ver algo familiar, tener una visión clara de la sonrisa y la calma que sólo da el saber quien eres. Es contemplar el aspecto y estirpe del presente como se admira un dibujo sin falta, de irreprochable terminado, perfecto. Es ver en sus matices genes del futuro y esperarlo con gozo.
Salí a buscarle tres veces, pero en la calle no la encontré.
Volteé con esfuerzo mi mente tratando de recordar. Fue inútil, conseguí sólo algunos detalles y ¡nunca serán suficientes! Al paso de cada día desaparece, uno dejando en blanco otra parte del cuadro y en el centro ni una señal. Sigo, sin la efigie reciente, perdidamente traspapelada entre la lucha de recordarla y remordimiento de haberla extraviado.
Quisiera encontrarla hoy, ahí donde la dejé. Esta vez la guardaría bien, me acompañara siempre.
Compártela tú si la encuentras, sin ella mi visión sufre- que es el futuro sin origen, sin presente.
Quizás pensé que estaría siempre a mi alcance, que como cualquier otra estaría a la corta distancia de la mano, de mis ojos. Me descuidé y mi visión desapareció. No sé cuando ni por qué, pero la extravié sin intención.
¿Y ahora que?
Mis hombros pesan.
Cala la pérdida.
Cala la pérdida.
Hoy quisiera tenerla - estudiarla, detenerme a leerla, memorizarla para no perderme y eventualmente reproducirla en un bosquejo, a lápiz en lienzo, en blanco y negro.
En ese cuadro, se fue también la alegría consecuente de ver algo familiar, tener una visión clara de la sonrisa y la calma que sólo da el saber quien eres. Es contemplar el aspecto y estirpe del presente como se admira un dibujo sin falta, de irreprochable terminado, perfecto. Es ver en sus matices genes del futuro y esperarlo con gozo.
Salí a buscarle tres veces, pero en la calle no la encontré.
Me duele
¿Que hago?
¿Que hago?
Volteé con esfuerzo mi mente tratando de recordar. Fue inútil, conseguí sólo algunos detalles y ¡nunca serán suficientes! Al paso de cada día desaparece, uno dejando en blanco otra parte del cuadro y en el centro ni una señal. Sigo, sin la efigie reciente, perdidamente traspapelada entre la lucha de recordarla y remordimiento de haberla extraviado.
Quisiera encontrarla hoy, ahí donde la dejé. Esta vez la guardaría bien, me acompañara siempre.
Compártela tú si la encuentras, sin ella mi visión sufre- que es el futuro sin origen, sin presente.
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