Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
La vida viene y va -¡cómo es la vida!-
con esa exactitud tan discordante,
bebiendo del ayer sigue adelante
mostrándote su gracia concedida.
Su mano lleva el rumbo de tu brida
en una cabalgada delirante;
a veces te sofoca sofocante
volviéndose salobre y parricida.
El tul de su caricia te prepara
un tiempo terrenal con finiquito...
Vivirla es como si ella lo pagara.
La vida se transforma en infinito
si sabes convencerla cara a cara
que nada de lo tuyo fue maldito.
con esa exactitud tan discordante,
bebiendo del ayer sigue adelante
mostrándote su gracia concedida.
Su mano lleva el rumbo de tu brida
en una cabalgada delirante;
a veces te sofoca sofocante
volviéndose salobre y parricida.
El tul de su caricia te prepara
un tiempo terrenal con finiquito...
Vivirla es como si ella lo pagara.
La vida se transforma en infinito
si sabes convencerla cara a cara
que nada de lo tuyo fue maldito.