Katerine
Poeta recién llegado
Deliberadamente loca y cuerda de la vida
llego y permanezco en la locura de mi tormenta,
de arena y lluvia, de granizos como puños
que en las tardes aprendo a defender sin tregua.
En mi enredadera de recuerdos candentes
permanezco colgada por horas, ausente.
De mí y de ti, y de todo lo que me acontece.
Líbreme el cielo de tanta rebeldía latente
que en mis venas enciende las llamas y entretiene
el fuego, jugando a ser una y sola, cuando de sobra sé
que soy muchos y soy casi historia
Máximas de mi vida, repartidas,
pero tan incomprendidas.
Mi anarquismo de vida es rechazo
pues no entiende de normas ni de jerarquías.
Alas, viento, soplo, vida, manos frías
y mente como horno. Entregada sin medida
a la vida, me escurro por la muerte sin barandilla.
llego y permanezco en la locura de mi tormenta,
de arena y lluvia, de granizos como puños
que en las tardes aprendo a defender sin tregua.
En mi enredadera de recuerdos candentes
permanezco colgada por horas, ausente.
De mí y de ti, y de todo lo que me acontece.
Líbreme el cielo de tanta rebeldía latente
que en mis venas enciende las llamas y entretiene
el fuego, jugando a ser una y sola, cuando de sobra sé
que soy muchos y soy casi historia
Máximas de mi vida, repartidas,
pero tan incomprendidas.
Mi anarquismo de vida es rechazo
pues no entiende de normas ni de jerarquías.
Alas, viento, soplo, vida, manos frías
y mente como horno. Entregada sin medida
a la vida, me escurro por la muerte sin barandilla.