_SEBASTIEN_
Poeta fiel al portal
Inspirado en Vittorio de Anne Rice.
Era en esos momentos de locura,
cuando el placer conocía, y satisfecha
sobre el pecho lanzaba una lluvia roja,
dorada y oscura sepulcral, impetuosa.
Eran noches sin luna y cielos manchados,
los que vieron sus finos cabellos serpentinos
agitarse gráciles cuando volaba cual bruja,
sobre los campos de mi padre y el Castillo.
Habían Ella y los suyos tratado ya de presentarse,
a mi padre que era el Lord de aquellas tierras baldías,
osando exigir so amenaza de nuestro completo exterminio,
de los subnormales, enfermos, viejos, y [FONT="]bebés, las vidas.
Pretendían intimidarnos con su arrogancia aterradora,
pues su piel era tan blanca que brillar parecían,
y su aspecto ofrecía el aspecto de un monumento,
[FONT="]¡ángeles de piedra viva y brillante como el hielo!
Nosotros, que en la sangre llevábamos a Cosme y su Raza,
no dimos más respuesta que las espadas al aire,
mas ellos rieron confiados en sus oscuras artes,
y a mis hermanos, mis padres, mis criados, muerte dieron.
Fueron más rápidos que mis ojos atónitos,
degollaron a mi amada Madre con la espada de Ranieri,
y cuando debía ser mi turno ella freno el fatal golpe,
y me miró con ojos que recuerdan a los atardeceres negros.
Dijo entonces a sus terribles amigos: - Perdonad a este la vida y si alguien,
tocara la [FONT="]más fina hebra de sus cabellos,
ha de verse con la ira de [FONT="]Úrsula y aseguro,
que [FONT="]más le valdría haber nacido perro.
Entonces me tomo con una fuerza sobrehumana, aterradora,
levantándome como si yo fuera ligero como la niebla,
me dejo en mi alcoba sin ninguna despedida,
más que la huella homicida de su belleza tirana,
yo la odiaba como se odian las ganas de vivir la vida,
cuando se han experimentado de la muerte las delicias...
Si, deseaba acabar con ella y su prole de demonios,
por esto partí hacia Florencia y sus calles y riberas,
la cuidad que no es eterna pero arte y cuna entonces era,
la Cuna de los Medicci, la casa del Archiduque y su arte.
Allí leí refugiado en el Convento Dominicano,
la obra de San Agustín, el que conoce a los demonios,
y quede pasmado cuando descubrí las larvas y vampiros,
descritos tal cual los vi, y por la mano de un Santo.
Más Ella no tardo en descubrirme en mi refugio,
allí en la celda de un lugar sacrosanto me encontró indefenso,
y me paralizo con la boca el pensamiento,
y me llevo a un mundo de alucinaciones y preguntas,
un mundo donde ella y yo parecíamos idénticos,
donde todo afloraba si así el deseo lo permitía,
en jardín etéreo lleno de rosas marchitas,
donde [FONT="]Úrsula, la diosa era la Luna y la Sombra
en las hojas... en las tumbas de ese hermoso y triste infierno...
[FONT="]¿Luche? No, muy pronto me enamore de su cuerpo sobre el mio....
Me enamore de su boca en mi cuello, y su mano entre mis piernas,
recibiendo los besos de mi demonia inflexible y delicada,
de despertaban terribles instintos y estallaban mis sentidos.
Más al final la llama del deseo sucumbió a la ira:
Suéltame, demonio, [FONT="]súcubo al averno donde moras vuelve,
porque me hechizas con visiones y besos impuros,
[FONT="]después de haberle quitado a mi apellido la Cabeza.
AH deleznable asesina, de rostro de princesa Babara,
cintura que podría apretar en mis manos sin esfuerzo,
déjame libre y que sea mi espada tu verdugo,
que quiero vengar con tu sangre mi tormento.
- Calla Vittorio y vete de Florencia, pues [FONT="]Julián
tu muerte ha ordenado, y cuando El pronuncia una orden
ha de hacerse, a menos que cedas a mi ruego, y abandones
la cuidad que es mi Pactolo y la jungla de mi Pueblo,
pues de otra forma hasta mis ruegos serian infructuosos,
Adiós amor [FONT="]mío, parte de aquí atiéndeme y no hagas nada [FONT="]más ...
-[FONT="]¡Bruja!, por el honor que mancebasteis no he de escuchar
tus mentiras, he de cazaros hasta ver sus inmundos restos
en la cripta del infierno...Ella me miro entonces, inundados
los ojos de purpuras lágrimas, se veía cual la Madonna de
luto y de rubíes cubierta, un ángel de la oscuridad con
luz moldeada... como la odiaba... y ella se [FONT="]desvaneció.
Mas no fue un [FONT="]sueño, no.
SN
Era en esos momentos de locura,
cuando el placer conocía, y satisfecha
sobre el pecho lanzaba una lluvia roja,
dorada y oscura sepulcral, impetuosa.
Eran noches sin luna y cielos manchados,
los que vieron sus finos cabellos serpentinos
agitarse gráciles cuando volaba cual bruja,
sobre los campos de mi padre y el Castillo.
Habían Ella y los suyos tratado ya de presentarse,
a mi padre que era el Lord de aquellas tierras baldías,
osando exigir so amenaza de nuestro completo exterminio,
de los subnormales, enfermos, viejos, y [FONT="]bebés, las vidas.
Pretendían intimidarnos con su arrogancia aterradora,
pues su piel era tan blanca que brillar parecían,
y su aspecto ofrecía el aspecto de un monumento,
[FONT="]¡ángeles de piedra viva y brillante como el hielo!
Nosotros, que en la sangre llevábamos a Cosme y su Raza,
no dimos más respuesta que las espadas al aire,
mas ellos rieron confiados en sus oscuras artes,
y a mis hermanos, mis padres, mis criados, muerte dieron.
Fueron más rápidos que mis ojos atónitos,
degollaron a mi amada Madre con la espada de Ranieri,
y cuando debía ser mi turno ella freno el fatal golpe,
y me miró con ojos que recuerdan a los atardeceres negros.
Dijo entonces a sus terribles amigos: - Perdonad a este la vida y si alguien,
tocara la [FONT="]más fina hebra de sus cabellos,
ha de verse con la ira de [FONT="]Úrsula y aseguro,
que [FONT="]más le valdría haber nacido perro.
Entonces me tomo con una fuerza sobrehumana, aterradora,
levantándome como si yo fuera ligero como la niebla,
me dejo en mi alcoba sin ninguna despedida,
más que la huella homicida de su belleza tirana,
yo la odiaba como se odian las ganas de vivir la vida,
cuando se han experimentado de la muerte las delicias...
Si, deseaba acabar con ella y su prole de demonios,
por esto partí hacia Florencia y sus calles y riberas,
la cuidad que no es eterna pero arte y cuna entonces era,
la Cuna de los Medicci, la casa del Archiduque y su arte.
Allí leí refugiado en el Convento Dominicano,
la obra de San Agustín, el que conoce a los demonios,
y quede pasmado cuando descubrí las larvas y vampiros,
descritos tal cual los vi, y por la mano de un Santo.
Más Ella no tardo en descubrirme en mi refugio,
allí en la celda de un lugar sacrosanto me encontró indefenso,
y me paralizo con la boca el pensamiento,
y me llevo a un mundo de alucinaciones y preguntas,
un mundo donde ella y yo parecíamos idénticos,
donde todo afloraba si así el deseo lo permitía,
en jardín etéreo lleno de rosas marchitas,
donde [FONT="]Úrsula, la diosa era la Luna y la Sombra
en las hojas... en las tumbas de ese hermoso y triste infierno...
[FONT="]¿Luche? No, muy pronto me enamore de su cuerpo sobre el mio....
Me enamore de su boca en mi cuello, y su mano entre mis piernas,
recibiendo los besos de mi demonia inflexible y delicada,
de despertaban terribles instintos y estallaban mis sentidos.
Más al final la llama del deseo sucumbió a la ira:
Suéltame, demonio, [FONT="]súcubo al averno donde moras vuelve,
porque me hechizas con visiones y besos impuros,
[FONT="]después de haberle quitado a mi apellido la Cabeza.
AH deleznable asesina, de rostro de princesa Babara,
cintura que podría apretar en mis manos sin esfuerzo,
déjame libre y que sea mi espada tu verdugo,
que quiero vengar con tu sangre mi tormento.
- Calla Vittorio y vete de Florencia, pues [FONT="]Julián
tu muerte ha ordenado, y cuando El pronuncia una orden
ha de hacerse, a menos que cedas a mi ruego, y abandones
la cuidad que es mi Pactolo y la jungla de mi Pueblo,
pues de otra forma hasta mis ruegos serian infructuosos,
Adiós amor [FONT="]mío, parte de aquí atiéndeme y no hagas nada [FONT="]más ...
-[FONT="]¡Bruja!, por el honor que mancebasteis no he de escuchar
tus mentiras, he de cazaros hasta ver sus inmundos restos
en la cripta del infierno...Ella me miro entonces, inundados
los ojos de purpuras lágrimas, se veía cual la Madonna de
luto y de rubíes cubierta, un ángel de la oscuridad con
luz moldeada... como la odiaba... y ella se [FONT="]desvaneció.
Mas no fue un [FONT="]sueño, no.
SN
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