• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

La verdad disfrazada

Usue

Poeta recién llegado
"Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio.Vos dirás que la eligen porque-la-aman, yo creo que es al revés. A Beatriz no se la elige, a Julieta no se la elige. Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos cuando salís de un concierto"
De Rayuela de Julio Cortazar


De qué quejarnos,
si uno todavía siente fuerzas
para hacer y deshacer una maleta,
llena de camisas blancas de señorito
de provincias.
Me visto y hablo como ellos,
ando como ellos
incluso como ellos te he amado...
No soy más que un hombre trashumante,
harto de tradiciones y henchido de locura,
que vive como hombre
pero siente como una mujer.
Hoy también te abriré paso,
Y a la hora de marchar
te daré como siempre un beso
en la mejilla.
No sé…
Hay en tí un filoso silencio,
desde hace meses.
Hoy te levantaré en mis brazos,
y no te besaré igual que siempre
porque no te dejaré marchar.
Pero hoy no estabas a la salida del metro.
Te esperé… pero no estabas.
Sólo vi un corro de gente asustada
un coche de sirenas, un charco de sangre,
y tu paraguas, abierto, tirado en el suelo.
Hoy te lo iba a confesar.
 
Última edición:
"Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio.Vos dirás que la eligen porque-la-aman, yo creo que es al revés. A Beatriz no se la elige, a Julieta no se la elige. Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos cuando salís de un concierto"
De Rayuela de Julio Cortazar


De qué quejarnos, mujer
si uno todavía siente fuerzas
para buscar lo eternamente verdadero
en uno mismo;
si uno aún tiene fuerzas
para hacer y deshacer una maleta,
llena de camisas blancas de señorito
de provincias.
Me visto y hablo como ellos,
ando como ellos
incluso te he amado... como ellos.
No soy más que un hombre trashumante,
harto de tradiciones y henchido de locura,
que vive como hombre
pero siente como una mujer.
Hoy también te abriré paso,
te cojeré el paraguas
y aguantaré tu bolso.
Y a la hora de marchar
te daré como siempre un beso
en la mejilla.
No sé…
Hay en tí un filoso silencio,
desde hace meses.
Hoy te levantaré en mis brazos,
y no te besaré igual que siempre
porque no te dejaré marchar.
Hoy no estabas a la salida del metro.
Te esperé… pero no estabas.
Sólo vi un corro de gente asustada
un coche de sirenas, un charco de sangre,
y tu paraguas, abierto, tirado en el suelo.
Hoy iba a confesarte mi verdad.



Ufff,poeta, no esperaba ese final.
Genial,poéticamente,genial.No sé qué más decir...
Saludos
 
interesante poema, quizá a veces no vemos la realidad, saludos
"Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio.Vos dirás que la eligen porque-la-aman, yo creo que es al revés. A Beatriz no se la elige, a Julieta no se la elige. Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos cuando salís de un concierto"
De Rayuela de Julio Cortazar


De qué quejarnos,
si uno todavía siente fuerzas
para hacer y deshacer una maleta,
llena de camisas blancas de señorito
de provincias.
Me visto y hablo como ellos,
ando como ellos
incluso como ellos te he amado...
No soy más que un hombre trashumante,
harto de tradiciones y henchido de locura,
que vive como hombre
pero siente como una mujer.
Hoy también te abriré paso,
Y a la hora de marchar
te daré como siempre un beso
en la mejilla.
No sé…
Hay en tí un filoso silencio,
desde hace meses.
Hoy te levantaré en mis brazos,
y no te besaré igual que siempre
porque no te dejaré marchar.
Pero hoy no estabas a la salida del metro.
Te esperé… pero no estabas.
Sólo vi un corro de gente asustada
un coche de sirenas, un charco de sangre,
y tu paraguas, abierto, tirado en el suelo.
Hoy te lo iba a confesar.
 
Ayuda Usuarios

You haven't joined any salas.

You haven't joined any salas.
Atrás
Arriba