Maria Laura Del Aquila
Poeta veterano y reconocido en el portal.
Como cada tarde hoy salí a caminar, en busca de los nuevos sueños que me obligo a inventar para seguir, me pesó en los pies tanta indolencia y me debatí entre seguir inerme ante esa soledad en compañía y dejarme conquistar por alguna fantasía generosa.Caminé sin que noten la estela de congoja que fui dejando a mi paso llegué hasta una calle desconocida con la firme confianza de estar llegando a casa, miré por la ventana y dentro una mujer, que girando al son de la música, dibujaba arabescos de evidente felicidad, tres niños la rodeaban acompañándola en sus movimientos y sus trovas y un hombre la miraba con tanto amor como nunca me miraron ella lo rozaba con sus manos en cada giro; su cabello envolvía su rostro que no podía ver aún. Era sublime verlos podía sentirse en la piel erizada el sentimiento. Y ese aroma a manzanas azadas y miel, como en mi infancia, que no me cansaba de inhalar por si acaso me transportaba a aquellos años.
De pronto ella vuelve la vista hacia mí y para mi sorpresa, se esfumó la raíz de toda mi agonía frente al valiente argumento de su mirada esperanzadora que me sonreía, pues esa mujer no era sino yo en otra vida futura regalándome la más perfecta profecía.
María Laura