nando1133
Poeta fiel al portal
LA ÚLTIMA LINEA
Cuando era niño me recostaba apenas se ocultaba el sol, con un pijama colorido, mirando lentamente un tren que iba siempre hacia el sur en mi velador. Entonces creía en las hadas, en los milimétricos duendes de las profundidades de las camas, en una blanca princesa que habitaba la luna, en un conejo negro que sobre la luna cocinaba siempre pasteles de arroz. Eternamente pasteles de arroz.
Solo algunas veces me creí el sueño de una bestia. Con pico de pato, sonrisa de hiena y mirada de ascensorista.
A fuerza del látigo del pecado me obligaron a creer en un dios terrible y enigmático. Que castigaba con su furia todos mis impulsos naturales a la vida. Que me hacia blanco como un manantial de deseos perdidos en la infancia. Aplazaba mi gratificación y hacia de la espera una forma de vida.
Nuevos horizontes mi mente se abre en nuevos fundamentos como una naranja partida al medio. El mí mismo suplanta al dios vengador y a la dispersión de la niñez
Mis manos son frías y frenéticas.
Quise hacer rió el muro.
Entonces entendí que yo no era ninguna piedra fundamental. Que todo prescindía de mí. Que había que cambiar al mundo y no a las personas qué repetimos relaciones de poder que el hombre oculta su oscuridad a cambio de un cielo prometido y de una moral inútil.
Hoy quisiera ir a una ciudad oscura y huir del amanecer, hacerme vedano, estudiar budismo, vivir un tiempo en África y morirme de hambre, recorrer Latinoamérica en un jeep.
Quisiera ver una orquídea salvaje. Amar a alguien tres años, tres horas, tres segundos. Odiarlo el mismo tiempo. Amar a alguien en una mirada. Arrancarle los ojos y las pestañas.
¡Ho niño como extraño tu mundo absurdo tu cielo eterno y corrompido
La ultima línea es un pájaro azul oscuro niño que deshojas y destripas a todos los insectos de la tarde que quisiste asesinar a tu padre con un cuchillo sin filo!
Quisiera arrojarme al mar como Alfonsina
¡OH dulce alfonsina solo en el mar podías morir porque su inmensidad te protegía! ¡Ellos decían que eras una arrastrada y todo eso! Ellos: Borges, Ocampo esos putos oligarcas.
Todavía veo al pájaro es un pájaro bello y extraño como los que nacen en las islas del oriente. Tiene ojos de niño. Es la jaula hecha pájaro.
Quisiera (sobre todo) ser humano. Dejar de pertenecer al frenético andar de estas células anómalas que van directo a al digestión del monstruo. Bestia de dientes metálicos y aliento inaprensible.
La última línea es un pájaro azul.
La ultima línea.
Cuando era niño me recostaba apenas se ocultaba el sol, con un pijama colorido, mirando lentamente un tren que iba siempre hacia el sur en mi velador. Entonces creía en las hadas, en los milimétricos duendes de las profundidades de las camas, en una blanca princesa que habitaba la luna, en un conejo negro que sobre la luna cocinaba siempre pasteles de arroz. Eternamente pasteles de arroz.
Solo algunas veces me creí el sueño de una bestia. Con pico de pato, sonrisa de hiena y mirada de ascensorista.
A fuerza del látigo del pecado me obligaron a creer en un dios terrible y enigmático. Que castigaba con su furia todos mis impulsos naturales a la vida. Que me hacia blanco como un manantial de deseos perdidos en la infancia. Aplazaba mi gratificación y hacia de la espera una forma de vida.
Nuevos horizontes mi mente se abre en nuevos fundamentos como una naranja partida al medio. El mí mismo suplanta al dios vengador y a la dispersión de la niñez
Mis manos son frías y frenéticas.
Quise hacer rió el muro.
Entonces entendí que yo no era ninguna piedra fundamental. Que todo prescindía de mí. Que había que cambiar al mundo y no a las personas qué repetimos relaciones de poder que el hombre oculta su oscuridad a cambio de un cielo prometido y de una moral inútil.
Hoy quisiera ir a una ciudad oscura y huir del amanecer, hacerme vedano, estudiar budismo, vivir un tiempo en África y morirme de hambre, recorrer Latinoamérica en un jeep.
Quisiera ver una orquídea salvaje. Amar a alguien tres años, tres horas, tres segundos. Odiarlo el mismo tiempo. Amar a alguien en una mirada. Arrancarle los ojos y las pestañas.
¡Ho niño como extraño tu mundo absurdo tu cielo eterno y corrompido
La ultima línea es un pájaro azul oscuro niño que deshojas y destripas a todos los insectos de la tarde que quisiste asesinar a tu padre con un cuchillo sin filo!
Quisiera arrojarme al mar como Alfonsina
¡OH dulce alfonsina solo en el mar podías morir porque su inmensidad te protegía! ¡Ellos decían que eras una arrastrada y todo eso! Ellos: Borges, Ocampo esos putos oligarcas.
Todavía veo al pájaro es un pájaro bello y extraño como los que nacen en las islas del oriente. Tiene ojos de niño. Es la jaula hecha pájaro.
Quisiera (sobre todo) ser humano. Dejar de pertenecer al frenético andar de estas células anómalas que van directo a al digestión del monstruo. Bestia de dientes metálicos y aliento inaprensible.
La última línea es un pájaro azul.
La ultima línea.