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La tempestad

penabad57

Poeta veterano en el portal
El mar es un costado negro. La colina,
entre la bruma, sueña con olas sin labios.
El aire amante -flores de sal- cae en el hibisco.
El invierno sin ramas del acantilado trina
como una mandrágora lunar. El faro escupe
su aliento de luz mientras la voz de los pescadores
se columpia en los ijares del leviatán. Cruje la espuma,
lid del agua en la roca hundida, los cisnes del naufragio
llevan en su plumaje doblones de oro, zafiros de Birmania,
platas del potosí. Qué misterio de bergantín, engarzado
en la sien de un océano sin piedad. La playa es un flequillo
que roen las gaviotas, pájaros de ala gris y gritos azules.
¡Oh, dios cruel, que invocas al conjuro del tifón y el relámpago,
escucha el canto ingrávido de las sirenas, descansa en ese recodo
del tiempo donde las islas fulgen como un palmeral de luz!


 
Última edición:
El mar es un costado negro. La colina,
entre la bruma, sueña con olas sin labios.
El aire amante -flores de sal- cae en el hibisco.
El invierno sin ramas del acantilado trina
como una mandrágora lunar. El faro escupe
su aliento de luz mientras la voz de los pescadores
se columpia en los ijares del leviatán. Cruje la espuma,
lid del agua en la roca hundida, los cisnes del naufragio
llevan en su plumaje doblones de oro, zafiros de Birmania,
platas del potosí. Qué misterio de bergantín, engarzado
en la sien de un océano sin piedad. La playa es un flequillo
que roen las gaviotas, pájaros de ala gris y gritos azules.
¡Oh, dios cruel, que invocas al conjuro del tifón y el relámpago,
escucha el canto ingrávido de las sirenas, descansa en ese recodo
del tiempo donde las islas fulgen como un palmeral de luz!

Me ha gustado mucho este poema. Me gustaría que estuviera en el forode Góticos.
Felicitaciones a su pluma, poeta. Es un gusto pasar por sus escritos.
Saludos con mi respeto. Azalea.
 
El mar es un costado negro. La colina,
entre la bruma, sueña con olas sin labios.
El aire amante -flores de sal- cae en el hibisco.
El invierno sin ramas del acantilado trina
como una mandrágora lunar. El faro escupe
su aliento de luz mientras la voz de los pescadores
se columpia en los ijares del leviatán. Cruje la espuma,
lid del agua en la roca hundida, los cisnes del naufragio
llevan en su plumaje doblones de oro, zafiros de Birmania,
platas del potosí. Qué misterio de bergantín, engarzado
en la sien de un océano sin piedad. La playa es un flequillo
que roen las gaviotas, pájaros de ala gris y gritos azules.
¡Oh, dios cruel, que invocas al conjuro del tifón y el relámpago,
escucha el canto ingrávido de las sirenas, descansa en ese recodo
del tiempo donde las islas fulgen como un palmeral de luz!

Una maravilla, amigo Penabad. ¿Qué más puedo decir? Te leo constante, sabedor de tesoros.
Saludos cordiales.
 
El mar es un costado negro. La colina,
entre la bruma, sueña con olas sin labios.
El aire amante -flores de sal- cae en el hibisco.
El invierno sin ramas del acantilado trina
como una mandrágora lunar. El faro escupe
su aliento de luz mientras la voz de los pescadores
se columpia en los ijares del leviatán. Cruje la espuma,
lid del agua en la roca hundida, los cisnes del naufragio
llevan en su plumaje doblones de oro, zafiros de Birmania,
platas del potosí. Qué misterio de bergantín, engarzado
en la sien de un océano sin piedad. La playa es un flequillo
que roen las gaviotas, pájaros de ala gris y gritos azules.
¡Oh, dios cruel, que invocas al conjuro del tifón y el relámpago,
escucha el canto ingrávido de las sirenas, descansa en ese recodo
del tiempo donde las islas fulgen como un palmeral de luz!

Tanto nos ofrece el mar aún desconocido, como una amante a veces caprichosa, misteriosa muchas veces, siempre deseable. Gran poema amigo, un gusto leerte, saludos cordiales.
 
El mar es un costado negro. La colina,
entre la bruma, sueña con olas sin labios.
El aire amante -flores de sal- cae en el hibisco.
El invierno sin ramas del acantilado trina
como una mandrágora lunar. El faro escupe
su aliento de luz mientras la voz de los pescadores
se columpia en los ijares del leviatán. Cruje la espuma,
lid del agua en la roca hundida, los cisnes del naufragio
llevan en su plumaje doblones de oro, zafiros de Birmania,
platas del potosí. Qué misterio de bergantín, engarzado
en la sien de un océano sin piedad. La playa es un flequillo
que roen las gaviotas, pájaros de ala gris y gritos azules.
¡Oh, dios cruel, que invocas al conjuro del tifón y el relámpago,
escucha el canto ingrávido de las sirenas, descansa en ese recodo
del tiempo donde las islas fulgen como un palmeral de luz!

La expresividad de este poema retrata ese instante de agitación profunda y su trazo tan perfecto deja la imagen de la impiedad del momento.
Da miedo saber que algo así dure tanto, por ello es que llega con su furia y luego se va, dejándonos extenuados y perdidos.
Pero también con un remate natural, solícito y la luz, el punto de esperanza, que siempre esperamos se haga presente.
Muy grato leerte Penabad!!
Un abrazo grande
Camelia
 
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