Maroc
Alberto
Nota: mi poesía existencialista es muy personal y puede presentarse un tanto desconcertante o abstracta debido a las metáforas que, en ocasiones, no son fácilmente entendibles para el lector.
Encantos de hojas breves agitan
los momentos entre la sicoterapia
de contrabando que gira
junto a las hipótesis artífices de la abstinencia,
tras tus inquietantes pasos
por filas erectas de yunques al viento
en la ranura ciega de la mordaza,
de los cuerpos doloridos,
de los estirones nuevos,
de los enchufes encefálicos,
de esos,
de quien pueda burlar
al chovinismo machista
de brújula encadenada
a un pasado sin sentido,
a un manojo de llaves inútiles,
a una conformidad,
a una avenida despoblada de deseo,
a un lugar penado entre multitud
de agujas huecas
como días sin día,
como noches eternas de soledad
ante esa muerte representada
a cada instante,
eras tú rodeado de posturas mimosas
en patrones con bidedos nulos
que son gorriones,
que son, como la tierra sin giros;
potingue para castrar cada quirófano
en un talonario insistente
de piedra líquida,
cenizas baldías,
que murieron,
como tú.
Encantos de hojas breves agitan
los momentos entre la sicoterapia
de contrabando que gira
junto a las hipótesis artífices de la abstinencia,
tras tus inquietantes pasos
por filas erectas de yunques al viento
en la ranura ciega de la mordaza,
de los cuerpos doloridos,
de los estirones nuevos,
de los enchufes encefálicos,
de esos,
de quien pueda burlar
al chovinismo machista
de brújula encadenada
a un pasado sin sentido,
a un manojo de llaves inútiles,
a una conformidad,
a una avenida despoblada de deseo,
a un lugar penado entre multitud
de agujas huecas
como días sin día,
como noches eternas de soledad
ante esa muerte representada
a cada instante,
eras tú rodeado de posturas mimosas
en patrones con bidedos nulos
que son gorriones,
que son, como la tierra sin giros;
potingue para castrar cada quirófano
en un talonario insistente
de piedra líquida,
cenizas baldías,
que murieron,
como tú.
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