Almudena
Poeta que considera el portal su segunda casa
Una noche de luna clara
con la mar medio dormida
y las conchas en la playa,
repitiendo mil ecos,
escamada, transparente
parpadeante cual estrella
con su pelo reluciente,
mi sirena juega con la espuma blanca.
Entre sus manos se desliza
y por su cola escapa.
Se enamora de las algas,
se enamora de las crestas,
del marino que la busca,
del navío que la espera.
Con su blanca piel salada
en el roquéo juega,
con las conchas de la playa,
con las grandes ballenas.
No la busques hoy marino,
no la llames a mil vientos.
Se casó con la marea
con el pulpo poderoso.
Se casó con ese fondo
que su casa alberga.
No la busques hoy marino,
no la quieras fuera y seca.
Sus escamas son del agua,
no las quieras muertas.
No la saques de ese mar
que para él la conserva.
Si la quieres desde dentro,
ve a la mar, ve con ella.
Éste poema cuento lo escribí cuando leía cuentos, y cuando tenía imaginación para verlos. Tal vez no fuera muy bueno, pero fue infantil, como yo lo era.
con la mar medio dormida
y las conchas en la playa,
repitiendo mil ecos,
escamada, transparente
parpadeante cual estrella
con su pelo reluciente,
mi sirena juega con la espuma blanca.
Entre sus manos se desliza
y por su cola escapa.
Se enamora de las algas,
se enamora de las crestas,
del marino que la busca,
del navío que la espera.
Con su blanca piel salada
en el roquéo juega,
con las conchas de la playa,
con las grandes ballenas.
No la busques hoy marino,
no la llames a mil vientos.
Se casó con la marea
con el pulpo poderoso.
Se casó con ese fondo
que su casa alberga.
No la busques hoy marino,
no la quieras fuera y seca.
Sus escamas son del agua,
no las quieras muertas.
No la saques de ese mar
que para él la conserva.
Si la quieres desde dentro,
ve a la mar, ve con ella.
Éste poema cuento lo escribí cuando leía cuentos, y cuando tenía imaginación para verlos. Tal vez no fuera muy bueno, pero fue infantil, como yo lo era.
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