ludmila
Poeta veterano en el portal
En esta colina de suspiros,
donde moran los reflejos del almíbar,
se asientan caracolas de tu risa
y me acuesto en la retina del sollozo.
Nada a tientas se anota el calendario
que mis ojos no registren con tu ausencia,
réquiem del dolor por tu silueta
que me acosa en la siesta del silencio.
Ámbar cristalino de la gloria
entre recetas ya vencidas de tristeza,
anonadan las antiguas bocanadas
que inscribió tu beso.
Yo igual te pertenezco de improviso,
porque el bagaje de tormentas que acreditas
es un vástago de pena consentida
que se aquieta lamiendo los olvidos
donde moran los reflejos del almíbar,
se asientan caracolas de tu risa
y me acuesto en la retina del sollozo.
Nada a tientas se anota el calendario
que mis ojos no registren con tu ausencia,
réquiem del dolor por tu silueta
que me acosa en la siesta del silencio.
Ámbar cristalino de la gloria
entre recetas ya vencidas de tristeza,
anonadan las antiguas bocanadas
que inscribió tu beso.
Yo igual te pertenezco de improviso,
porque el bagaje de tormentas que acreditas
es un vástago de pena consentida
que se aquieta lamiendo los olvidos