Orfelunio
Poeta veterano en el portal
La sala de los muertos
El lugar que del polvo es la costumbre
recuerda que hubo un día polvareda,
de unos vientos que dieron la arboleda
a pasos de un jinete que es herrumbre.
No hay sitio que el suspiro en mil esquinas
describa con humana consecuencia,
ni condón que destruya inteligencia,
ni compás si no cuadra en las rutinas...
El color que de azules tiene el vivo
cuando el negro es origen de la nada,
resultó de la cópula encarnada
en muerte con acuse de recibo.
Pero si hay de los llantos uno laso,
de emoción llevará el aprendizaje,
que en un velo se oculta tu equipaje
al ser la defunción de buen retraso.
Al llegar a la sala de los muertos
te recibe invisible extraña lengua,
cuyo aroma es distinto de los huertos
y al hablar no se crece y todo mengua.
De metal fulgurante son las puertas,
enérgica consigna el frontispicio...
Es abrir el mural del precipicio
y en el puzle las piezas están muertas.
No busques en la mancha lo que hubo
ni tengas por perdido lo que fuere,
la mancha que es la vida luego muere
y nada es la añoranza a lo que obtuvo.
Pesar es comprender que tú te fuiste
y ser que nunca más regresarás.
¡Alégrate!, si aquí no volverás,
nos vemos sin hablar de que viniste
ni ver que es el mirar y no podrás.
El lugar que del polvo es la costumbre
recuerda que hubo un día polvareda,
de unos vientos que dieron la arboleda
a pasos de un jinete que es herrumbre.
No hay sitio que el suspiro en mil esquinas
describa con humana consecuencia,
ni condón que destruya inteligencia,
ni compás si no cuadra en las rutinas...
El color que de azules tiene el vivo
cuando el negro es origen de la nada,
resultó de la cópula encarnada
en muerte con acuse de recibo.
Pero si hay de los llantos uno laso,
de emoción llevará el aprendizaje,
que en un velo se oculta tu equipaje
al ser la defunción de buen retraso.
Al llegar a la sala de los muertos
te recibe invisible extraña lengua,
cuyo aroma es distinto de los huertos
y al hablar no se crece y todo mengua.
De metal fulgurante son las puertas,
enérgica consigna el frontispicio...
Es abrir el mural del precipicio
y en el puzle las piezas están muertas.
No busques en la mancha lo que hubo
ni tengas por perdido lo que fuere,
la mancha que es la vida luego muere
y nada es la añoranza a lo que obtuvo.
Pesar es comprender que tú te fuiste
y ser que nunca más regresarás.
¡Alégrate!, si aquí no volverás,
nos vemos sin hablar de que viniste
ni ver que es el mirar y no podrás.