isaac newton
Exp..
Policía haz hecho verdadero mi concurso
desvielaste trenes por tu lengua de pez payaso,
iniciaste los espectáculos a través del fonema, respirando,
has derivado en la conjunción de varias palabras,
casa; escribiste casa con los radios que te sobraban
viento; opusiste letras al azar para darle de que hablar,
secreto; diste bienvenida a las profecías y quitaste hojas secas
de esa gran banqueta a la que llamaste golpe, golpe de redención
o golpe de entrevista, juraste no ver mis cuerpos como ocasos
helénicos vueltos a la civilización, pero tú con tu cama y tu lecho
diste el aviso de profetizar la bolsa de valores, enterraste las cabezas de esos
guerreros que no filtraron sus almas antes de descansar y promoviste
a mi policía favorito, bruce Wayne cuando tomo su arma debajo de la
almohada y disparo de balazos contra la puerta, contra ese enemigo
que domina las inseguridades, la casa pintada, el viento azul y el secreto de no tenerte cerca por más de cincuenta años, hablando de la elegancia que hace sentir la patria
al no tener que verte en la tele, en la exagerada partícula del átomo, en el odiado
embarazo del cruel Drácula al que usaron como policía en la última escena
de Batman asciende donde Batman vuelve a usar su traje mágico para parecer
señorita no superhéroe y cagar el silencio de mi espalda, de mi pecho, de mis huesos
y hacerme pasar el ridículo por ver que la ofrenda no haría ver los espectaculares, ¡Batman ha muerto!, esta confiscado entre las pieles de un nuevo superhéroe, otro que permanezca otros cien años vistiendo como policía, policía fiel a la muerte, al pasado de las retinas hechas pedazos por un color que no permanece en la tele, mi escena trágica donde Batman morirá de pura suerte, donde los trenes estén hechos otra vez de acero, de películas viejas que no transcurren en una hora o en dos, si no que permanecen
a color y en presencia de niños que no adaptan las aventuras a sus monstruosas
pesadillas imprevistas por el marketing, imprevistas para pensadores de las escenas de acción, antes y después donde Batman muestra su cuerpo perfecto mirando a las escenas falsificadas del mundo de Hollywood.
desvielaste trenes por tu lengua de pez payaso,
iniciaste los espectáculos a través del fonema, respirando,
has derivado en la conjunción de varias palabras,
casa; escribiste casa con los radios que te sobraban
viento; opusiste letras al azar para darle de que hablar,
secreto; diste bienvenida a las profecías y quitaste hojas secas
de esa gran banqueta a la que llamaste golpe, golpe de redención
o golpe de entrevista, juraste no ver mis cuerpos como ocasos
helénicos vueltos a la civilización, pero tú con tu cama y tu lecho
diste el aviso de profetizar la bolsa de valores, enterraste las cabezas de esos
guerreros que no filtraron sus almas antes de descansar y promoviste
a mi policía favorito, bruce Wayne cuando tomo su arma debajo de la
almohada y disparo de balazos contra la puerta, contra ese enemigo
que domina las inseguridades, la casa pintada, el viento azul y el secreto de no tenerte cerca por más de cincuenta años, hablando de la elegancia que hace sentir la patria
al no tener que verte en la tele, en la exagerada partícula del átomo, en el odiado
embarazo del cruel Drácula al que usaron como policía en la última escena
de Batman asciende donde Batman vuelve a usar su traje mágico para parecer
señorita no superhéroe y cagar el silencio de mi espalda, de mi pecho, de mis huesos
y hacerme pasar el ridículo por ver que la ofrenda no haría ver los espectaculares, ¡Batman ha muerto!, esta confiscado entre las pieles de un nuevo superhéroe, otro que permanezca otros cien años vistiendo como policía, policía fiel a la muerte, al pasado de las retinas hechas pedazos por un color que no permanece en la tele, mi escena trágica donde Batman morirá de pura suerte, donde los trenes estén hechos otra vez de acero, de películas viejas que no transcurren en una hora o en dos, si no que permanecen
a color y en presencia de niños que no adaptan las aventuras a sus monstruosas
pesadillas imprevistas por el marketing, imprevistas para pensadores de las escenas de acción, antes y después donde Batman muestra su cuerpo perfecto mirando a las escenas falsificadas del mundo de Hollywood.
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