cesar curiel
Poeta que considera el portal su segunda casa
Triste y solitaria, una rosa crecía,
cerca de un bosque que indiferente la veía,
pobre flor amarga, el lirio decía, mira
que ni color tiene pues siempre esta
en la orilla, es negra cual la noche,
en la sombra no brilla,
pobre rosa negra, es diferente a sus amigas.
Triste y solitaria la flor aquella vivía,
esperando y alguien le diera, un poco de vida,
pues cada mañana cuando el sol salía,
sus rayos majestuosos ofrecía, al bosque
y demás almas, que muy gustoso nutria.
Un clavel y un tulipán cantaban con alegría,
mientras que margaritas y buganvilias reír solo hacían,
y observando desde lejos una noche buena dormir quería;
un gran sauce llorar pretendía, pues lluvia tarde estaba
y el sed tenia; una linda azucena sus pétalos tendía,
sobre un manto de hierba verde que le complacía,
el girasol !ha! el girasol viendo al astro le declamaba
un poema lleno de amor y que tristeza infundía, a un abedul
que solo admirar podía.
La triste rosa negra, desde lejos compartía,
la fiesta de las flores, pues gran gozo había
y un día de tantos, una niña, una princesa en ese
gran bosque corría, jugando con una hada madrina,
buscando florestas, la princesa corría.
Al ver la bella negra rosa, quedo sorprendida,
con cuidado y atenciones en sus manos la protegía
y a un castillo fue a dar la solitaria flor desconocida.
Gran auge hubo en el pueblo, pues todos con admiración
la veían, la triste rosa negra, miles de encantos tenia,
única flor de noche y flor de día, pues nunca se ha visto
tanta belleza que irradia, y en un cuento quedo para siempre
leyenda que se mantiene viva.
cerca de un bosque que indiferente la veía,
pobre flor amarga, el lirio decía, mira
que ni color tiene pues siempre esta
en la orilla, es negra cual la noche,
en la sombra no brilla,
pobre rosa negra, es diferente a sus amigas.
Triste y solitaria la flor aquella vivía,
esperando y alguien le diera, un poco de vida,
pues cada mañana cuando el sol salía,
sus rayos majestuosos ofrecía, al bosque
y demás almas, que muy gustoso nutria.
Un clavel y un tulipán cantaban con alegría,
mientras que margaritas y buganvilias reír solo hacían,
y observando desde lejos una noche buena dormir quería;
un gran sauce llorar pretendía, pues lluvia tarde estaba
y el sed tenia; una linda azucena sus pétalos tendía,
sobre un manto de hierba verde que le complacía,
el girasol !ha! el girasol viendo al astro le declamaba
un poema lleno de amor y que tristeza infundía, a un abedul
que solo admirar podía.
La triste rosa negra, desde lejos compartía,
la fiesta de las flores, pues gran gozo había
y un día de tantos, una niña, una princesa en ese
gran bosque corría, jugando con una hada madrina,
buscando florestas, la princesa corría.
Al ver la bella negra rosa, quedo sorprendida,
con cuidado y atenciones en sus manos la protegía
y a un castillo fue a dar la solitaria flor desconocida.
Gran auge hubo en el pueblo, pues todos con admiración
la veían, la triste rosa negra, miles de encantos tenia,
única flor de noche y flor de día, pues nunca se ha visto
tanta belleza que irradia, y en un cuento quedo para siempre
leyenda que se mantiene viva.