El mundo de Walden
Poeta recién llegado
Llegó el soldado, después de la batalla,
a aquel vasto y extenso territorio donde rendirse.
Sus heridas estaban tensas
y la sangre fluía.
Desconocía que ese lugar existiese y no comprendía
porqué le había costado tanto llegar.
Había atravesado montañas, ríos y mares.
Había herido a otros y le habían herido.
El desasosiego le llevó a una guerra sin fin.
Allí encontró al resto, luchando como él.
¡No os rindáis!
¡No os rindáis!
Era la consigna universal.
Y sin embargo, llegó el momento de la rendición.
Tan dulce y tan inesperado
que no lo pudo evitar.
Para llegar allí,
tuvo que dejar que sus heridas se aflojasen
y que toda la sangre fluyera sin control.
Todo para darse cuenta de que ese territorio
siempre estuvo delante de él.
a aquel vasto y extenso territorio donde rendirse.
Sus heridas estaban tensas
y la sangre fluía.
Desconocía que ese lugar existiese y no comprendía
porqué le había costado tanto llegar.
Había atravesado montañas, ríos y mares.
Había herido a otros y le habían herido.
El desasosiego le llevó a una guerra sin fin.
Allí encontró al resto, luchando como él.
¡No os rindáis!
¡No os rindáis!
Era la consigna universal.
Y sin embargo, llegó el momento de la rendición.
Tan dulce y tan inesperado
que no lo pudo evitar.
Para llegar allí,
tuvo que dejar que sus heridas se aflojasen
y que toda la sangre fluyera sin control.
Todo para darse cuenta de que ese territorio
siempre estuvo delante de él.