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La ranita soñadora ...

... En una ramita
mirando hacia el cielo,
sueña una ranita
ser un ave al vuelo.

Y suspira estrellitas
durmiendo al consuelo,
del mirarse alitas
volando un ¡te quiero! ...

Anthua62
México 10-02-18

A mí hija Anita ...
Dulzura en esa dedicatoria, ella tan soñadora, tu viendola
en ese vuelo, al estar dormida siente que se alimenta
de la fragancia de tu mirada. excelente pues el sueño
se hace real para ella. saludos amables de luzyabsenta
 
Dulzura en esa dedicatoria, ella tan soñadora, tu viendola
en ese vuelo, al estar dormida siente que se alimenta
de la fragancia de tu mirada. excelente pues el sueño
se hace real para ella. saludos amables de luzyabsenta

Un placer siempre tu visita gran señor de la letra: Maestro Poeta Luzyabsenta.
Te abrazo sincera y afectuosamente desde mi tan amado México...
Anthua62
 
Última edición:
... En una ramita
mirando hacia el cielo,
sueña una ranita
ser un ave al vuelo.

Y suspira estrellitas
durmiendo al consuelo,
del mirarse alitas
volando un ¡te quiero! ...

Anthua62
México 10-02-18

A mí hija Anita ...
Una bonita dedicatoria a tu hija Anita, seguro que se sentirá feliz al leer estas
letras nacidas de tu inspiración con un bello ritmo. Ha sido un placer poder
pasar por tu espacio. Un abrazo. Tere
 
Una bonita dedicatoria a tu hija Anita, seguro que se sentirá feliz al leer estas
letras nacidas de tu inspiración con un bello ritmo. Ha sido un placer poder
pasar por tu espacio. Un abrazo. Tere

¡Qué grato es el poder de nuevo saludarte querida Tere, muchas gracias!

... Yo, ¡jamás en la vida pensé que tener una nena sería tan hermoso, tan glorioso! ¡La adoro inconmensurablemente!

... "Cuando iba rumbo al cunero en aquél 3er piso, en mi mente gritaba emocionado: '¡Una niña, una niña!'
¡No lo podía creer! ¡La única nena de toda mi familia! Mis cuatro hermanos tenían varones todos, y yo era, soy, el mayor ... Cuando llegué finalmente al ventanal, ¡Allí estaba!
¡Parecía una joya en su estuche luciendo su hermosura! ¡Una pequeña perla blanquísima, deslumbrante!
Recuerdo que las enfermeras señalaban tomándose -algunas-, las manos para cubrir su boca al mirar de adentro hacia afuera en aquel ventanal:
Ahí se encontraba ese tipo entrecano emocionado llorando dichoso completamente de rodillas pegado como una lapa al cristal.
Al percatarme de su señalamiento -lo cual no me importó, porque, diré sinceramente: me di cuenta de ello mucho más tarde. Me levanté sin apenas darme cuenta de que estaba incado. La dicha, de alguna manera, me puso de inhojos ... quizás, sin percatarme, con ése acto humilde dí gracias a mi Dios por tan maravilloso regalo.
Voltee a mi izquierda.
Allá, en el principio del enorme y blanco pasillo, mi esposa recién operada de cesárea apenas unas horas atrás, muy lenta y dolorosamente, se recargaba de la pared a cada paso rumbo al cunero. No pudo soportar la espera de ver por segunda vez a nuestra hija. ¡Subió lo tres pisos por las escaleras¡
Sufría y sufre de pánico a los elevadores.
... Corri a ella.
Un rato después, los dos, estábamos llorando y riendo abrazados
frente a aquél 'aparador' mirando a nuestra pequeña.
Las enfermeras exclamaban al vernos besándonos cariñosamente abrazados sin dejar de mirar a nuestra criaturita.
Nunca olvidaré que, como en un cuento, afuera las ramas de un inmenso árbol rozaban rítmicamente las ventanas empujado por un suave viento.
Era de mañana y reinaba un espléndido día. La luz se colaba de entre las ramas e imprimía fugaces caricias de tibieza lumínica en el cunero. De una rama pendía un pequeño nido que se balanceaba muy lentamente, era como si en árbol fuera también al arrullo un cunero.
Mientras, de este otro lado del cristal, allá, en su blanco y mullido estuche, nuestra pequeña joya bostezando resplandecía ...

Anthua62
 
Última edición:
¡Qué grato es el poder de nuevo saludarte querida Tere, muchas gracias!

... Yo, ¡jamás en la vida pensé que tener una nena sería tan hermoso, tan glorioso! ¡La adoro inconmensurablemente!

... "Cuando iba rumbo al cunero en aquél 3er piso, en mi mente gritaba emocionado: '¡Una niña, una niña!'
¡No lo podía creer! ¡La única nena de toda mi familia! Mis cuatro hermanos tenían varones todos, y yo era, soy, el mayor ... Cuando llegué finalmente al ventanal, ¡Allí estaba!
¡Parecía una joya en su estuche luciendo su hermosura! ¡Una pequeña perla blanquísima, deslumbrante!
(Recuerdo que las enfermeras señalaban tomándose -algunas-, las manos para cubrir su boca al mirar de adentro hacia afuera en aquel gran cristal): Ahí se encontraba ese tipo emocionado llorando dichoso completamente de rodillas pegado como Lapa al cristal.
Al percatarme de su señalamiento -lo cual no me importó, porque, diré sinceramente, me di cuenta de ello mucho más tarde-, me levanté sorprendido apenas de encontrarme incado. La dicha, de alguna manera, me puso de inhojos ... quizás, sin percatarme, con ése acto humilde dí gracias a mi Dios por tan maravilloso regalo.
Voltee a mi izquierda.
Allá, en el principio del enorme y blanco pasillo, mi esposa recién operada de cesárea apenas unas horas atrás, muy lenta y dolorosamente, se recargaba de la pared a cada paso rumbo al cunero. No pudo soportar la espera de ver por segunda vez a nuestra hija.
Corri a ella. Un rato después, los dos, estábamos llorando y riendo abrazados
frente a aquél 'aparador' mirando a nuestra pequeña joya.
Las enfermeras exclamaban al mirarnos besándonos cariñosamente abrazados sin dejar de mirar a nuestra criaturita.
Nunca olvidaré que, como en un cuento, afuera las ramas de un inmenso árbol rozaban rítmicamente las ventanas empujadas por el arrullo de un suave viento. Era de mañana y reinaba un espléndido día. La luz se colaba de entre las ramas e imprimía fugaces caricias de tibieza lumínica en el cunero. De una rama pendía un pequeño nido que se balanceaba muy lentamente, era como si en árbol fuera también al arrullo un cunero.
Mientras, de este otro lado del cristal, allá, en su blanco y mullido estuche, nuestra pequeña joya bostezando resplandecía ...

Anthua62
Gracias a ti amigo, y es que después de lo que me has contado que por cierto me ha encantando tan bella historia real
debo decirte que el nacimiento de un hijo es lo más grande en la vida, y que bien que después de nacer tantos varones naciera
esa princesita. Mi más sincera enhorabuena por Anita que siempre será ese rayito de luz que alumbre vuestra vida y
enormemente agradecida por contarme tan buena dicha.
Besos y un abrazo. Tere
 
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