DARDO GATTI
Poeta adicto al portal
La queja hereje (soneto)
En la eventualidad de la existencia,
la inmensa exactitud de la certeza
te carcome impiadosa la cabeza
cuando ronda la muerte tu conciencia,
y en tanto desperdicio tu paciencia
no pide ni suplica, pero reza
confiando neciamente en la nobleza
del Dios al que le prestas penitencia.
Pero mueres igual cuando le place,
de la forma en que dicta su mandato
te ignora en tu promesa y en tu trato.
Pues por su voluntad se muere y nace,
y de esa forma su ego satisface
cuando lo invoca en vano el clericato.
En la eventualidad de la existencia,
la inmensa exactitud de la certeza
te carcome impiadosa la cabeza
cuando ronda la muerte tu conciencia,
y en tanto desperdicio tu paciencia
no pide ni suplica, pero reza
confiando neciamente en la nobleza
del Dios al que le prestas penitencia.
Pero mueres igual cuando le place,
de la forma en que dicta su mandato
te ignora en tu promesa y en tu trato.
Pues por su voluntad se muere y nace,
y de esa forma su ego satisface
cuando lo invoca en vano el clericato.