alberto marcos álvarez
Poeta recién llegado
Estremece el viento
la llama anhelada
por las manos de cieno.
Y golpea con fuerza
la vieja puerta
que rechina los dientes
y olvida. Perturba
la calma ( tal vez), quiebra
la risa ( huele a madera).
Únicamente cede el paso
a la dama de luto,
enjoyada y altanera,
que camina sigilosa
y vuelve la cabeza
y escucha la puerta
que amenaza
palabras de réplica.
la llama anhelada
por las manos de cieno.
Y golpea con fuerza
la vieja puerta
que rechina los dientes
y olvida. Perturba
la calma ( tal vez), quiebra
la risa ( huele a madera).
Únicamente cede el paso
a la dama de luto,
enjoyada y altanera,
que camina sigilosa
y vuelve la cabeza
y escucha la puerta
que amenaza
palabras de réplica.