sebi
Poeta recién llegado
La puerta
Adentro,
objetos caen sobre el suelo
que los alza y los detiene.
Otros suelos vírgenes,
son monumentos de aire,
abusados por la muerte.
El universo es dividido:
Libertad derramada,
libertad en pedazos.
Murallas de continentes,
mar de olvidos azules,
territorios abandonados.
El tiempo apresurado
nunca se detiene,
y así se va quedando solo.
Arriba, un sol que envejece,
una luna de manto blanco,
y un llanto de metal oxidado.
Se aparecen de repente
los seres invisibles,
de rostro pintado,
ejerciendo sus rituales.
Son gemidos ambiguos,
son víctimas de sí mismos.
Nacen ecos,
murmullos,
recuerdos;
que mueren,
tan rápido
como abro la puerta.
Adentro,
objetos caen sobre el suelo
que los alza y los detiene.
Otros suelos vírgenes,
son monumentos de aire,
abusados por la muerte.
El universo es dividido:
Libertad derramada,
libertad en pedazos.
Murallas de continentes,
mar de olvidos azules,
territorios abandonados.
El tiempo apresurado
nunca se detiene,
y así se va quedando solo.
Arriba, un sol que envejece,
una luna de manto blanco,
y un llanto de metal oxidado.
Se aparecen de repente
los seres invisibles,
de rostro pintado,
ejerciendo sus rituales.
Son gemidos ambiguos,
son víctimas de sí mismos.
Nacen ecos,
murmullos,
recuerdos;
que mueren,
tan rápido
como abro la puerta.