Asklepios
Incinerando envidias
La prometida e infinita
transparencia en el mirar
que nos fuera,
en los tiempos antiguos, otorgada,
resultó ser traicionada, (además con
desprecio), por alguno de los que
habitan más allá del cielo, dejando,
de todo lo bello que ver se podía
con la mirada, en distorsión
perpetua, desorientada y lejana.
Hoy, todavía se espera que, para bien,
algo cambie y sean escuchadas
nuestras plegarias que, por lo visto,
por sí solas, parecen no servir de nada.
transparencia en el mirar
que nos fuera,
en los tiempos antiguos, otorgada,
resultó ser traicionada, (además con
desprecio), por alguno de los que
habitan más allá del cielo, dejando,
de todo lo bello que ver se podía
con la mirada, en distorsión
perpetua, desorientada y lejana.
Hoy, todavía se espera que, para bien,
algo cambie y sean escuchadas
nuestras plegarias que, por lo visto,
por sí solas, parecen no servir de nada.