emivargas
Poeta asiduo al portal
Érase un lobo feroz
que andaba por los caminos
atemorizando a todos:
a hombres, mujeres y niños.
Iba de aldea en aldea
entrando sin hacer ruido;
se vivía con zozobra
ante ese inmenso peligro.
Un día de primavera
por los senderos floridos,
se topó una princesita
con el lobo ya descrito.
El lobo se le lanzó
abriendo su enorme hocico,
la niña quieta quedó
invocando al Dios bendito.
Una ligera llovizna,
como líquido divino,
protegió a la princesita
durmiendo al lobo maldito.
El lobo al volver en sí
se encontraba algo aturdido;
al besarlo la princesa
este se tornó sumiso.
La princesita y el lobo
como dos grandes amigos
están, hoy en día, juntos
recorriendo los caminos.
Enseñanza del poema:
Hay que dar mucho cariño;
el ser es bueno en esencia.
Creamos en lo divino.
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