ANAPLUCHINSKY
Poeta asiduo al portal
La princesa en una plaza
se convirtió en calabaza
cuando hizo un lindo hechizo
con un polvo amarillo.
Nadie, nadie imaginaba
cuando ella les gritaba
"Estoy acá, es un hechizo",
que era la princesa Diana.
Que nadie agarre un cuchillo,
esperanzada rezaba.
Quiero que venga mi hada
y me devuelva a la vida
estoy tan arrepentida
desconsolada lloraba.
El rey padre la miraba
y por dentro él pensaba
" SIempre con sus travesuras,
vaya esta criatura...
¿Donde quedó su finura?"
Por suerte el hada pasaba
Y al sentir tal alboroto
dijo: " Ay, chincha poroto".
Y la princesa regresaba
" Me siento avergonzada,
por favor no quiero fotos"
en voz alta suplicaba.
La madre reina reía
y a su vez le repetía:
" Que niña tan malcriada,
de bruja no tienes nada."
Ana María Pluchinsky
se convirtió en calabaza
cuando hizo un lindo hechizo
con un polvo amarillo.
Nadie, nadie imaginaba
cuando ella les gritaba
"Estoy acá, es un hechizo",
que era la princesa Diana.
Que nadie agarre un cuchillo,
esperanzada rezaba.
Quiero que venga mi hada
y me devuelva a la vida
estoy tan arrepentida
desconsolada lloraba.
El rey padre la miraba
y por dentro él pensaba
" SIempre con sus travesuras,
vaya esta criatura...
¿Donde quedó su finura?"
Por suerte el hada pasaba
Y al sentir tal alboroto
dijo: " Ay, chincha poroto".
Y la princesa regresaba
" Me siento avergonzada,
por favor no quiero fotos"
en voz alta suplicaba.
La madre reina reía
y a su vez le repetía:
" Que niña tan malcriada,
de bruja no tienes nada."
Ana María Pluchinsky