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La princesa alegre

Eratalia

Con rimas y a lo loco
princesa%2Balegre.jpg


En un castillo sombrío

una princesa vivía
sin risas ni algarabía,
pues era lóbrego y frío.

Un preceptor la enseñaba,
corrigiendo con firmeza,
porque era de la realeza
y mucho de ella esperaba.

La princesa era festiva
y, no habiendo nadie alerta
se le ocurrió abrir la puerta
de una manera furtiva.

Y se fue al pueblo a buscar
gente jovial y bromista
divertida y optimista
para alegrar el lugar.

Juntos volvieron cantando
con risas y cuchufletas…
algunos eran poetas
y hasta iban recitando.

Cuando vio su preceptor
la muchedumbre en palacio
se le cayó el cartapacio
y exclamó: ¡Cielos, qué horror!

Y se fue a ver al monarca
con su ceño siempre adusto
manifestando disgusto
al ver allí a aquella harca.

Pero el rey a la princesa
encuentra tan sonriente
jugueteando entre la gente,
que al mirarla se embelesa.

-Si para verla gozosa
tengo que abrir el palacio,
lo haré, aunque seas reacio.
¡Yo quiero verla dichosa!

Y al preceptor desabrido
le ha dado tal pataleta
que se fue a hacer su maleta
y del castillo ha partido.



 
Última edición:
¡¡¡MARAVILLOSO!!! Un ramillete de ternura adornado con lirismo.

princesa%2Balegre.jpg


En un castillo sombrío

una princesa vivía
sin risas ni algarabía,
pues era lóbrego y frío.

Un preceptor la enseñaba
y corregía con firmeza
porque era de la realeza
y mucho de ella esperaba.

La princesa era festiva
y, no habiendo nadie alerta
se le ocurrió abrir la puerta
de una manera furtiva.

Y se fue al pueblo a buscar
gente jovial y bromista
divertida y optimista
para alegrar el lugar.

Juntos volvieron cantando
con risas y cuchufletas…
algunos eran poetas
y hasta venían recitando.

Cuando vio su preceptor
la muchedumbre en palacio
se le cayó el cartapacio
y exclamó: ¡Cielos, qué horror!

Y se fue a ver al monarca
con su ceño siempre adusto
manifestando disgusto
al ver allí a aquella jarca.

Pero el rey a la princesa
ve feliz y sonriente
jugueteando entre la gente,
y al mirarla se embelesa.

-Si para verla gozosa
tengo que abrir el palacio,
lo haré, aunque seas reacio.
¡Yo quiero verla dichosa!

Y al preceptor desabrido
le ha dado tal pataleta
que se fue a hacer su maleta
y del castillo ha partido.


 
princesa%2Balegre.jpg


En un castillo sombrío

una princesa vivía
sin risas ni algarabía,
pues era lóbrego y frío.

Un preceptor la enseñaba
y corregía con firmeza
porque era de la realeza
y mucho de ella esperaba.

La princesa era festiva
y, no habiendo nadie alerta
se le ocurrió abrir la puerta
de una manera furtiva.

Y se fue al pueblo a buscar
gente jovial y bromista
divertida y optimista
para alegrar el lugar.

Juntos volvieron cantando
con risas y cuchufletas…
algunos eran poetas
y hasta venían recitando.

Cuando vio su preceptor
la muchedumbre en palacio
se le cayó el cartapacio
y exclamó: ¡Cielos, qué horror!

Y se fue a ver al monarca
con su ceño siempre adusto
manifestando disgusto
al ver allí a aquella jarca.

Pero el rey a la princesa
ve feliz y sonriente
jugueteando entre la gente,
y al mirarla se embelesa.

-Si para verla gozosa
tengo que abrir el palacio,
lo haré, aunque seas reacio.
¡Yo quiero verla dichosa!

Y al preceptor desabrido
le ha dado tal pataleta
que se fue a hacer su maleta
y del castillo ha partido.


Ya me imagino quien es la princesita rodeada de poetas... Al final ha conseguido hacer del castillo un gallinero, jajaja ¡Desabridos a ti...!!!!
Un encanto... Con la fluidez y simpatía que te caracterizan.
Un abrazo.
 
princesa%2Balegre.jpg


En un castillo sombrío

una princesa vivía
sin risas ni algarabía,
pues era lóbrego y frío.

Un preceptor la enseñaba
y corregía con firmeza
porque era de la realeza
y mucho de ella esperaba.

La princesa era festiva
y, no habiendo nadie alerta
se le ocurrió abrir la puerta
de una manera furtiva.

Y se fue al pueblo a buscar
gente jovial y bromista
divertida y optimista
para alegrar el lugar.

Juntos volvieron cantando
con risas y cuchufletas…
algunos eran poetas
y hasta venían recitando.

Cuando vio su preceptor
la muchedumbre en palacio
se le cayó el cartapacio
y exclamó: ¡Cielos, qué horror!

Y se fue a ver al monarca
con su ceño siempre adusto
manifestando disgusto
al ver allí a aquella jarca.

Pero el rey a la princesa
ve feliz y sonriente
jugueteando entre la gente,
y al mirarla se embelesa.

-Si para verla gozosa
tengo que abrir el palacio,
lo haré, aunque seas reacio.
¡Yo quiero verla dichosa!

Y al preceptor desabrido
le ha dado tal pataleta
que se fue a hacer su maleta
y del castillo ha partido.


Bien por el padre.
No le queda na con la princesita...
 
¡Qué buena!, Era, no tiene desperdicio ninguna estrofa... por destacar una...

Cuando vio su preceptor
la muchedumbre en palacio
se le cayó el cartapacio
y exclamó: ¡Cielos, qué horror!
jajajaja... gracias por tan buen rato
y ya lo dice el dicho...
"más vale vivir en un castillo contento
que en uno que parece un convento"

Un abrazo
 
¡Qué buena!, Era, no tiene desperdicio ninguna estrofa... por destacar una...

Cuando vio su preceptor
la muchedumbre en palacio
se le cayó el cartapacio
y exclamó: ¡Cielos, qué horror!
jajajaja... gracias por tan buen rato
y ya lo dice el dicho...
"más vale vivir en un castillo contento
que en uno que parece un convento"

Un abrazo
Eso es que me lees con buenos ojos, y yo te lo agradezco. Me alegro de que te resultase simpática mi historieta.
Y tampoco es lo mismo un viaje de gorra que una gorra de viaje.
Abrazos.
 
Última edición:
princesa%2Balegre.jpg


En un castillo sombrío

una princesa vivía
sin risas ni algarabía,
pues era lóbrego y frío.

Un preceptor la enseñaba,
corrigiendo con firmeza,
porque era de la realeza
y mucho de ella esperaba.

La princesa era festiva
y, no habiendo nadie alerta
se le ocurrió abrir la puerta
de una manera furtiva.

Y se fue al pueblo a buscar
gente jovial y bromista
divertida y optimista
para alegrar el lugar.

Juntos volvieron cantando
con risas y cuchufletas…
algunos eran poetas
y hasta iban recitando.

Cuando vio su preceptor
la muchedumbre en palacio
se le cayó el cartapacio
y exclamó: ¡Cielos, qué horror!

Y se fue a ver al monarca
con su ceño siempre adusto
manifestando disgusto
al ver allí a aquella jarca.

Pero el rey a la princesa
encuentra tan sonriente
jugueteando entre la gente,
que al mirarla se embelesa.

-Si para verla gozosa
tengo que abrir el palacio,
lo haré, aunque seas reacio.
¡Yo quiero verla dichosa!

Y al preceptor desabrido
le ha dado tal pataleta
que se fue a hacer su maleta
y del castillo ha partido.



Bueno, te ha quedado fantástico querida Eratalia, no se si hablamos de mismo palacio pero no estoy tan segura de ese final, pero por soñar que no quede jajaja
Me ha encantado.
Un abrazo bailarina.
 
Una historia altamente instructiva y excelentemente contada en impecables redondillas con el añadido de que, incluso, se podría desprender de ella una moraleja.

Y de la ilustración pa´qué decirte....

Me ha encantado este trabajo, Eratalia.

Mi felicitación y un cordialísimo saludo.



princesa%2Balegre.jpg


En un castillo sombrío

una princesa vivía
sin risas ni algarabía,
pues era lóbrego y frío.

Un preceptor la enseñaba,
corrigiendo con firmeza,
porque era de la realeza
y mucho de ella esperaba.

La princesa era festiva
y, no habiendo nadie alerta
se le ocurrió abrir la puerta
de una manera furtiva.

Y se fue al pueblo a buscar
gente jovial y bromista
divertida y optimista
para alegrar el lugar.

Juntos volvieron cantando
con risas y cuchufletas…
algunos eran poetas
y hasta iban recitando.

Cuando vio su preceptor
la muchedumbre en palacio
se le cayó el cartapacio
y exclamó: ¡Cielos, qué horror!

Y se fue a ver al monarca
con su ceño siempre adusto
manifestando disgusto
al ver allí a aquella jarca.

Pero el rey a la princesa
encuentra tan sonriente
jugueteando entre la gente,
que al mirarla se embelesa.

-Si para verla gozosa
tengo que abrir el palacio,
lo haré, aunque seas reacio.
¡Yo quiero verla dichosa!

Y al preceptor desabrido
le ha dado tal pataleta
que se fue a hacer su maleta
y del castillo ha partido.



 
Pues mira, muy bueno y la princesa muy buena y el poemita muy bueno y tú muy buena, salvo si te acatarras, claro está.
Felicitaciones. Adivino un alma traviesa en la princesita que no sé si se parecerá a ti.
 
el espiritu jovial de esta princesita refleja acertadamente la alegria, la risa, el juego, y hasta travesuras sanas que son parte de la infancia, un hogar sin ninos es un hogar sin alegria, sin gozo, sin esperanza, sin amor y sin luz, sigue escribiendo letras tan tiernas para que las puertas del palacio nunca se cierren, muchas felicidades por tu poesia.
 
princesa%2Balegre.jpg


En un castillo sombrío

una princesa vivía
sin risas ni algarabía,
pues era lóbrego y frío.

Un preceptor la enseñaba,
corrigiendo con firmeza,
porque era de la realeza
y mucho de ella esperaba.

La princesa era festiva
y, no habiendo nadie alerta
se le ocurrió abrir la puerta
de una manera furtiva.

Y se fue al pueblo a buscar
gente jovial y bromista
divertida y optimista
para alegrar el lugar.

Juntos volvieron cantando
con risas y cuchufletas…
algunos eran poetas
y hasta iban recitando.

Cuando vio su preceptor
la muchedumbre en palacio
se le cayó el cartapacio
y exclamó: ¡Cielos, qué horror!

Y se fue a ver al monarca
con su ceño siempre adusto
manifestando disgusto
al ver allí a aquella jarca.

Pero el rey a la princesa
encuentra tan sonriente
jugueteando entre la gente,
que al mirarla se embelesa.

-Si para verla gozosa
tengo que abrir el palacio,
lo haré, aunque seas reacio.
¡Yo quiero verla dichosa!

Y al preceptor desabrido
le ha dado tal pataleta
que se fue a hacer su maleta
y del castillo ha partido.



princesa%2Balegre.jpg


En un castillo sombrío

una princesa vivía
sin risas ni algarabía,
pues era lóbrego y frío.

Un preceptor la enseñaba,
corrigiendo con firmeza,
porque era de la realeza
y mucho de ella esperaba.

La princesa era festiva
y, no habiendo nadie alerta
se le ocurrió abrir la puerta
de una manera furtiva.

Y se fue al pueblo a buscar
gente jovial y bromista
divertida y optimista
para alegrar el lugar.

Juntos volvieron cantando
con risas y cuchufletas…
algunos eran poetas
y hasta iban recitando.

Cuando vio su preceptor
la muchedumbre en palacio
se le cayó el cartapacio
y exclamó: ¡Cielos, qué horror!

Y se fue a ver al monarca
con su ceño siempre adusto
manifestando disgusto
al ver allí a aquella jarca.

Pero el rey a la princesa
encuentra tan sonriente
jugueteando entre la gente,
que al mirarla se embelesa.

-Si para verla gozosa
tengo que abrir el palacio,
lo haré, aunque seas reacio.
¡Yo quiero verla dichosa!

Y al preceptor desabrido
le ha dado tal pataleta
que se fue a hacer su maleta
y del castillo ha partido.



La princesita encontrará una buena maestra en la escuela del pueblo. Encantador poema.

Salud y ventura.
 
Una historia altamente instructiva y excelentemente contada en impecables redondillas con el añadido de que, incluso, se podría desprender de ella una moraleja.

Y de la ilustración pa´qué decirte....

Me ha encantado este trabajo, Eratalia.

Mi felicitación y un cordialísimo saludo.
Lo de la ilustración no es mérito mío, aparte de los títulos y los textos y las sombras de los textos, lo demás nada, de internet.
Moraleja: Más vale pasarlo bien y ser menos perfecta, que ser perfecta y vivir en angustia perpetua.
Abrazos.
 
Última edición:
el espiritu jovial de esta princesita refleja acertadamente la alegria, la risa, el juego, y hasta travesuras sanas que son parte de la infancia, un hogar sin ninos es un hogar sin alegria, sin gozo, sin esperanza, sin amor y sin luz, sigue escribiendo letras tan tiernas para que las puertas del palacio nunca se cierren, muchas felicidades por tu poesia.
Muchas gracias, Frank, por tu amable comentario.
Saludos cordiales.
 
Pues a volar entonces que la felicidad es lo primero y si la princesa es del pueblo éste también lo será. ¡Hermosas redondillas! Un placer pasar por su maravillosa poesía, Eratalia, saludos amiga poeta
 
Porque no hay botón de "me gusta mucho"...
Tiene todo: ritmo, humor, mensaje, ingenio, y ese aire a trova tan oportuno.
Felicidades.
La niña-mujer.
 
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