Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Tres milagros y pico
y la primera traducción
Si yo hubiera estudiado
sería un poeta grande;
como lo hice tarde y mal,
me quedo sólo con Poe,
porque el poeta es Galán,
Y no me quedo con nones
porque No-es no los hay.
Me encontré una piedra,
mineral;
y me fui de fiesta,
anual;
y al llegar la tarde,
tiempo es,
devolví mañanas,
de vejez.
El que mate a un perro,
¡premio! dijo un mudo-
Ya veo al perro. dijo un ciego-
El sordo escucha,
algún acuerdo.
Mudo y ciego,
sordo y perro,
contentos fueron
con su gran premio.
La primera traducción
Se me hinchan las encías
cuando pienso en tu garganta,
y los dientes son el sable,
la señal de tu matanza.
Reza y reza, ora al muerto,
come poco y hazte asceta,
dios te salve, padre nuestro,
yo la sangre, tú el cabestro.
Toma el cuerpo con la mano,
muerde al alma de la altura,
si no hay queja, no hay milagro,
y si amarga es la amargura.
De rodillas soy sagrario
y de pie lo sacro altivo,
que sudar entre el olivo
del aceite es ser sudario.
Qué pequeño es este mundo,
tan pequeño como yo,
que comulgo como el vulgo
la primera traducción.
Marinero fui vestido
y un regalo se me dio;
un reloj barato y raro
que la daba con la voz:
En la hora de la hora
de nuestra muerte, amén.
Y en la hora de la hora
está mi mente, igual,
porque es hora de la hora
en que se muerde, fiel,
y no hay hora en la hora,
si con reloj vas mal.
Soy el dios y lo promulgo,
soy el eco traductor,
donde el pico, pico pudo,
con la pobre condición"
y la primera traducción
Si yo hubiera estudiado
sería un poeta grande;
como lo hice tarde y mal,
me quedo sólo con Poe,
porque el poeta es Galán,
Y no me quedo con nones
porque No-es no los hay.
Me encontré una piedra,
mineral;
y me fui de fiesta,
anual;
y al llegar la tarde,
tiempo es,
devolví mañanas,
de vejez.
El que mate a un perro,
¡premio! dijo un mudo-
Ya veo al perro. dijo un ciego-
El sordo escucha,
algún acuerdo.
Mudo y ciego,
sordo y perro,
contentos fueron
con su gran premio.
La primera traducción
Se me hinchan las encías
cuando pienso en tu garganta,
y los dientes son el sable,
la señal de tu matanza.
Reza y reza, ora al muerto,
come poco y hazte asceta,
dios te salve, padre nuestro,
yo la sangre, tú el cabestro.
Toma el cuerpo con la mano,
muerde al alma de la altura,
si no hay queja, no hay milagro,
y si amarga es la amargura.
De rodillas soy sagrario
y de pie lo sacro altivo,
que sudar entre el olivo
del aceite es ser sudario.
Qué pequeño es este mundo,
tan pequeño como yo,
que comulgo como el vulgo
la primera traducción.
Marinero fui vestido
y un regalo se me dio;
un reloj barato y raro
que la daba con la voz:
En la hora de la hora
de nuestra muerte, amén.
Y en la hora de la hora
está mi mente, igual,
porque es hora de la hora
en que se muerde, fiel,
y no hay hora en la hora,
si con reloj vas mal.
Soy el dios y lo promulgo,
soy el eco traductor,
donde el pico, pico pudo,
con la pobre condición"