" LA PERRA "
Sobre la pared de fondo azul resaltan dos marcos la foto de mi graduación y el diploma de agradecimiento, frente a la repisa de un antiguo espejo, mi cuerpo se refleja, anudo la corbata, compongo el cuello de mi camisa, los botones de las mangas; me ajusto el cinturón.
Y a pesar de ser un buen muchacho, je, aun siento los estragos de la resaca.
La anterior noche de juerga provocada por el brindis del final de mi formación académica.
Olor a loción y fragancias envuelven la atmosfera, el rolex sobre mi puño marca las 7 de la noche, hoy fueron una mañana y tarde especial, se percibe el día festivo.
Ahora ya soy un profesionista; mi titulo me va bien ahora a profesar mi vocación.
Y salgo del apartamento, perdiéndome entre la tanta muchedumbre, entre risas, comentarios, ruidos urbanos, sé a dónde voy pero antes busco el valor monetario en mis bolsillos.
Obtuve un empleo estable, soy el mayor de tres hermanos, aspiro a lo grande, lograr superarme y llenar todas mis expectativas.
Señorita deme el mejor ramo de rosas que tenga, no importa el precio también una tarjeta, sí, esa que dice: cuanto te amo.
Quiero entregárselas a la mujer de mi vida, que cambio mi existencia, que me ha entregado todo, sin reservas, sin medida estas rosas simbolizan mi afecto, mi sentir, mi agradecimiento.
Apuesto a que jamás ha recibido gran detalle.
Y sigo mi camino, el paradero de mi destino, no puedo evitar el nerviosismo ¿Qué le diré? ¿Cómo expresaré mis sentimientos?, ¿Cuál será la reacción de ella?
Respiro hondamente, y pienso: seré espontaneo, las palabras verdaderas brotan por si solas, sin la necesidad de un protocolo anticipado.
Y ya estoy por llegar, veo los espectaculares encendidos, oigo los taxis pitar, la gente me observa extraño, sí, por mi apariencia no encajo en ese lugar, donde hay basura por doquier, gente a la que algunos llaman de lo peor.
Pero también olor a pasteles horneados, a cervezas, a ropa nueva, a cigarrillos, a perfumes baratos.
Y por fin ahí esta, mi corazón se desborda de alegría, soy todo un contraste, yo decentemente vestido, ella vulgarmente ataviada. Pero ahí está, esperándome con una hermosa sonrisa en los labios, con su vestido rojo, sus medias negras, zapatillas de tacón alto, maquillaje exagerado.
Un bolso negro bajo el brazo, un cigarrillo humeando entre sus dedos. Sus ojos reflejan la amargura vivida, no fue fácil para ella ver que el mundo no era como pensó. Ha luchado con la vida, jamás ha bajado sus defensas.
A las críticas, al desprecio se ha enfrentado por amor. A comercializar con su cuerpo, arriesgándose a todo tipo de enfermedad, a maltratos, ha sobajado su dignidad por unas cuantas monedas.
Vende caricias, vende placer, pero también sabe escuchar, sabe comprender. Cuantas vejaciones ha soportado, el fétido aliento de briagos, realizar las cochinas fantasías de algunos pervertidos. Es honesta, pero su oficio le exige fingir amor.
Decente de día con los suyos, por las noches es lo que muchos llaman perra, perra; el peor despectivo para una mujer, pero déjenme aclararles que las perras no abandonan a sus hijos y es por eso que ella está ahí. Sacrificando su cuerpo, su integridad como mujer.
Echó a perder su juventud, su dolor es la alegría de otros, su desdicha es la satisfacción de los que ella ama. Su humillación vivida, hoy es mi más grande orgullo, el resultado de su sacrificio, de su infelicidad.
Ella es así, y yo la amo, la quiero no justifico sus acciones ni su proceder pero
¿Quién soy yo para juzgarla? ¿Quién soy yo para señalarla? Como varios lo hacen, apuntan con el dedo, juzgan sin piedad, pero cuando buscan placer o satisfacer su necesidad sexual, ahí están detrás de ellas, total no hay compromiso formal.
Que fácil criticar, hablar de más, sin conocer sus razones y el porqué ahí está. No justifico su proceder ni aplaudo a sus acciones, pero se valorar el resultado, el efecto de su causa.
No es una alta ejecutiva pero la he llegado a admirar No es una gran modelo pero aprecio su belleza Para mí es una santa, una abnegada mujer.
Vine a decirte lo mucho que significas para mí, Un poema triste con tintes de alegría, un bello arcoíris de opacos colores. Una oración de agradecimiento y de bondad.
La mujer que dibujó y pintó mi existencia. La mujer que me ha enseñado a amar.
Por todo tu dolor, yo viví una alegría, si tuviste que mentir fue por no hacerme sentir avergonzado, por tu desdicha, yo no conocí el hambre, por tu existencia, supe como encaminar mi destino.
Por mil caricias vendidas, un abrigo en noches de frio, y por tu vergüenza y humillación, hoy soy tu más grande y mejor orgullo.
Ya nadie más te llamará perra, tú mordiste para no verme sufrir, ahora yo defenderé por limpiar tu nueva vida, adiós a las esquinas, a la mala vida.
Vamonos, ya no seras lo que un dia fuiste, adios al carmin y a los vestidos extravagantes. Hoy sere tu hombre, el que te mantendra de por vida, se me olvidaba, estas flores y esta tarjeta son para ti, simbolizan mi eterno agradecimiento.
Felicidades en tu dia, feliz dia de las madres,
Te desea tu hijo...
...Querida Mamà...
AUTOR: ALFREDO LUNA SANTIAGO LUSA810112U41
Sobre la pared de fondo azul resaltan dos marcos la foto de mi graduación y el diploma de agradecimiento, frente a la repisa de un antiguo espejo, mi cuerpo se refleja, anudo la corbata, compongo el cuello de mi camisa, los botones de las mangas; me ajusto el cinturón.
Y a pesar de ser un buen muchacho, je, aun siento los estragos de la resaca.
La anterior noche de juerga provocada por el brindis del final de mi formación académica.
Olor a loción y fragancias envuelven la atmosfera, el rolex sobre mi puño marca las 7 de la noche, hoy fueron una mañana y tarde especial, se percibe el día festivo.
Ahora ya soy un profesionista; mi titulo me va bien ahora a profesar mi vocación.
Y salgo del apartamento, perdiéndome entre la tanta muchedumbre, entre risas, comentarios, ruidos urbanos, sé a dónde voy pero antes busco el valor monetario en mis bolsillos.
Obtuve un empleo estable, soy el mayor de tres hermanos, aspiro a lo grande, lograr superarme y llenar todas mis expectativas.
Señorita deme el mejor ramo de rosas que tenga, no importa el precio también una tarjeta, sí, esa que dice: cuanto te amo.
Quiero entregárselas a la mujer de mi vida, que cambio mi existencia, que me ha entregado todo, sin reservas, sin medida estas rosas simbolizan mi afecto, mi sentir, mi agradecimiento.
Apuesto a que jamás ha recibido gran detalle.
Y sigo mi camino, el paradero de mi destino, no puedo evitar el nerviosismo ¿Qué le diré? ¿Cómo expresaré mis sentimientos?, ¿Cuál será la reacción de ella?
Respiro hondamente, y pienso: seré espontaneo, las palabras verdaderas brotan por si solas, sin la necesidad de un protocolo anticipado.
Y ya estoy por llegar, veo los espectaculares encendidos, oigo los taxis pitar, la gente me observa extraño, sí, por mi apariencia no encajo en ese lugar, donde hay basura por doquier, gente a la que algunos llaman de lo peor.
Pero también olor a pasteles horneados, a cervezas, a ropa nueva, a cigarrillos, a perfumes baratos.
Y por fin ahí esta, mi corazón se desborda de alegría, soy todo un contraste, yo decentemente vestido, ella vulgarmente ataviada. Pero ahí está, esperándome con una hermosa sonrisa en los labios, con su vestido rojo, sus medias negras, zapatillas de tacón alto, maquillaje exagerado.
Un bolso negro bajo el brazo, un cigarrillo humeando entre sus dedos. Sus ojos reflejan la amargura vivida, no fue fácil para ella ver que el mundo no era como pensó. Ha luchado con la vida, jamás ha bajado sus defensas.
A las críticas, al desprecio se ha enfrentado por amor. A comercializar con su cuerpo, arriesgándose a todo tipo de enfermedad, a maltratos, ha sobajado su dignidad por unas cuantas monedas.
Vende caricias, vende placer, pero también sabe escuchar, sabe comprender. Cuantas vejaciones ha soportado, el fétido aliento de briagos, realizar las cochinas fantasías de algunos pervertidos. Es honesta, pero su oficio le exige fingir amor.
Decente de día con los suyos, por las noches es lo que muchos llaman perra, perra; el peor despectivo para una mujer, pero déjenme aclararles que las perras no abandonan a sus hijos y es por eso que ella está ahí. Sacrificando su cuerpo, su integridad como mujer.
Echó a perder su juventud, su dolor es la alegría de otros, su desdicha es la satisfacción de los que ella ama. Su humillación vivida, hoy es mi más grande orgullo, el resultado de su sacrificio, de su infelicidad.
Ella es así, y yo la amo, la quiero no justifico sus acciones ni su proceder pero
¿Quién soy yo para juzgarla? ¿Quién soy yo para señalarla? Como varios lo hacen, apuntan con el dedo, juzgan sin piedad, pero cuando buscan placer o satisfacer su necesidad sexual, ahí están detrás de ellas, total no hay compromiso formal.
Que fácil criticar, hablar de más, sin conocer sus razones y el porqué ahí está. No justifico su proceder ni aplaudo a sus acciones, pero se valorar el resultado, el efecto de su causa.
No es una alta ejecutiva pero la he llegado a admirar No es una gran modelo pero aprecio su belleza Para mí es una santa, una abnegada mujer.
Vine a decirte lo mucho que significas para mí, Un poema triste con tintes de alegría, un bello arcoíris de opacos colores. Una oración de agradecimiento y de bondad.
La mujer que dibujó y pintó mi existencia. La mujer que me ha enseñado a amar.
Por todo tu dolor, yo viví una alegría, si tuviste que mentir fue por no hacerme sentir avergonzado, por tu desdicha, yo no conocí el hambre, por tu existencia, supe como encaminar mi destino.
Por mil caricias vendidas, un abrigo en noches de frio, y por tu vergüenza y humillación, hoy soy tu más grande y mejor orgullo.
Ya nadie más te llamará perra, tú mordiste para no verme sufrir, ahora yo defenderé por limpiar tu nueva vida, adiós a las esquinas, a la mala vida.
Vamonos, ya no seras lo que un dia fuiste, adios al carmin y a los vestidos extravagantes. Hoy sere tu hombre, el que te mantendra de por vida, se me olvidaba, estas flores y esta tarjeta son para ti, simbolizan mi eterno agradecimiento.
Felicidades en tu dia, feliz dia de las madres,
Te desea tu hijo...
...Querida Mamà...
AUTOR: ALFREDO LUNA SANTIAGO LUSA810112U41