Orfelunio
Poeta veterano en el portal
La paja y la viga
Siempre regresivo el final
desaparece al visitarme;
nocturna es el ave del fin...
La claridad ausente, percibe
el implacable corazón vacío.
Una minúscula escena
enciende la lengua derramada;
cohabita caminante en sus pupilas
el núcleo suspendido y circular.
Nos amamos sin tragedia
entre plumas coronadas,
sobre un hilo de papel.
El mágico silencio de la noche
responde al jardín de nuestro soplo.
Quizás el bosque, que ahogaba las palabras,
ondula como labios de heroico perfil.
La vela prendida, de milagrosa existencia,
nos brinda la danza de un fuego
cuya mirada sorprende la ceguera del nido.
No hay recuerdo
y solo veo los puños que hieren,
que me quieren atrapar en la ceniza;
ahora sé de vuestra deuda caprichosa,
y nada os debo por ser miseria
que se apaga apretando la colilla.
Pero arderá sobre los hierros,
para ver la doblez de vuestra viga,
esa paja despreciada por la alquimia
que ya os cubre de famélicos gusanos.
Siempre regresivo el final
desaparece al visitarme;
nocturna es el ave del fin...
La claridad ausente, percibe
el implacable corazón vacío.
Una minúscula escena
enciende la lengua derramada;
cohabita caminante en sus pupilas
el núcleo suspendido y circular.
Nos amamos sin tragedia
entre plumas coronadas,
sobre un hilo de papel.
El mágico silencio de la noche
responde al jardín de nuestro soplo.
Quizás el bosque, que ahogaba las palabras,
ondula como labios de heroico perfil.
La vela prendida, de milagrosa existencia,
nos brinda la danza de un fuego
cuya mirada sorprende la ceguera del nido.
No hay recuerdo
y solo veo los puños que hieren,
que me quieren atrapar en la ceniza;
ahora sé de vuestra deuda caprichosa,
y nada os debo por ser miseria
que se apaga apretando la colilla.
Pero arderá sobre los hierros,
para ver la doblez de vuestra viga,
esa paja despreciada por la alquimia
que ya os cubre de famélicos gusanos.
Última edición: