Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
La orilla izquierda del océano
recolecta flores para los muertos
de ninguna guerra,
náufragos en el fondo de unas aguas quietas
perdidos en la esperanza de su ser en vida.
Sólo la orilla izquierda, que conoce del trágico pasado
hace acopios del silencio.
Sin ser los dioses, nosotros,
que apacigüen la tormenta desatada
de las velas que no pueden
liberar su paraíso:
de palomas blancas,
acordeones tristes
tristes calaveras, sin aspas en los ojos.
La orilla izquierda es la frontera
donde la verdad que duele se detiene,
poco más que arena bajo los pies que pisan,
mancha de sangre sin borrarse
por más que regresen las olas a su grito.