La noche se avecina.
Al astrónomo lo envidio
su atalaya es un delirio,
si esta oportunidad tu no puedes tener,
al universo de tu vida puedes acceder.
En el mundo subacuático hay que investigar
tal vez allí el origen de la energía tenga lugar;
al llegar aquí me quedo atascado,
ciencia y milagro están en el mismo lado.
La del religioso es constante
inculparte, para después salvarte.
La del químico, excitante
la vida más rica es si puedes mezclarte.
Al ateo, le diría que sus razonamientos
en la imaginación inició sus cimientos:
Imaginar, es agrandar la brevedad del presente
razón por la cual la "razón", más que real, es aparente.
La del empresario gran idea puede ser
si a la prosperidad, todos podemos acceder.
Y si creemos la intención del economista,
a todos alcanzará la felicidad prevista.
La del emigrante de pateras,
sus reflexiones son certeras,
por su pueblo las energías debe invertir
aquí, lo de civilizados está por discutir.
La del anciano rico decepcionante.
La del joven preocupante.
La del anciano pobre, de tristeza
la insolidaridad, es caso de vergüenza.
La del maestro, culminante
su trabajo, emocionante
conocer y cuestionar
a la humanidad hará avanzar.
Le contestaría a ese fanático robotizado
tu vida y las otras es el bien más preciado;
las culturas no son objetivos, sino herramientas
que permitan a la civilización tener puertas abiertas.
,
Al sociólogo observador le quiero anunciar
que a pesar de todo, en la ciencia hay que confiar
los avances biológicos el hombre debe aplicar
y del mapa genético, los errores erradicar.
Al compañero animal que nos causa indiferencia,
su aportación a la vida espera con paciencia;
si el ser humano las expectativas no sabe cumplir
el irracional, protagonismo puede adquirir.
A ese soldado que siempre es desconocido
y al jerarca de turno, que de él se ha servido,
le diría que el conocimiento debe defender,
que como valor troncal, sus ramas pueda extender.
Continuará... Amadeo.