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La noche en que dormí.

Ciela

Poeta veterano en el portal
LA NOCHE EN QUE DORMÍ.

Antes de tal excepcionalísima ocasión, había buscado afanosa e infructuosamente hallar Diseñadores de Dormidores, cosa de reemplazar a los relojes que despiertan por otros cuya alarma produjeran el efecto de dormir.
Se hace menester aclarar aquí que la protagonista de este relato - la que no sin cierta y disparatada soberbia se arroga el record absoluto en no pegar un ojo - atravesó distintas situaciones y posturas respecto del S.N.S.A (Síndrome del Nocturnismo Sin Apoliyo). Intento decir que, tanto en las buenas como en las malas, tanto en tiempos de celibato como de camas en llamas, en etapas plácidas como angustiantes, en fragmentos de vida apasionados o desapasionados, fue frustradísima aspirante a dormidora y una Campeona de fracasos respecto de caulquier estrategia para acceder al Paraíso Onírico.
De modo que hasta los días que corren, las jornadas de unas de veinte horas de vigilia fueron y son aprovechadas para el yugo, el estudio, la lectura y la escritura, el cine de trasnoche, y el cultivo de disparates y otras yerbas.
Pero la larga noche del sueño ciclópeo, pétreo, perenne y polimorfo, ocurrió finalmente. Sucedió con tres entrañables brujas huéspedes a la diestra y el amado mar a la siniestra.

Esa fue la noche en que dormí. Pero también el punto en que dejé de idealizar al sueño.
No acudí de nuevo a la receta pese a que aún tengo fácil acceso a cierto fragmento del océano atlántico y a que al sostén de mis brujas maternales puedo recurrir sin restricciones. Es que no sólo no me gusta abusar de los milagros... sino que en la ocasión mentada, al despertar... al despertar... ¡todo seguía igual!. La absurda y homicida actitud hacia el planeta, la locura mundial, la violencia y la injusticia, lo indefectible de la angustia, las paradojas del amor, la inefable soledad y ¡los mosquitos!.

Que me gustó dormir, a qué negarlo. ¡Pero fue efímero refugio!
 
Bendito insomnio, rey de las letras.
Ya te dije que el Atlántico anda bien,
pero para relajarse, .... el Mediterráneo.

ES un texto precioso, me encanta como juegas con las palabras,
se llama virtuosismo rebozado de Ciela.
 
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