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Poeta recién llegado
Allí se puede ver la ninfa azul
tendida entre los pliegues del placer,
su lecho enteramente de albo tul,
mullidamente yace sin temer.
Sonrisa extiende, suelta, y en su ser
no queda sitio alguno al resplandor
de un llanto o un penar que pueda hacer
que una sombra opaque su pasión.
Mirada entorna al cielo en éxtasis,
sublima en su intenso frenesí
el vértigo al que hacen énfasis
sus labios llenos de un color rubí.
Furor de fuego arde en su gozar,
incendio hambriento corre por su piel
hundiéndole al intenso palpitar
de un calor manando como miel.
Se entrega sin recato y sin pudor
al juego nuevo abierto ante sí,
encanto, dicha se abre en su interior
cual nunca antes pudo distinguir.
Así la ninfa en franela azul
asciende de su infancia y su candor,
abriendo con sus dedos el baúl
que guarda los secretos del amor.
tendida entre los pliegues del placer,
su lecho enteramente de albo tul,
mullidamente yace sin temer.
Sonrisa extiende, suelta, y en su ser
no queda sitio alguno al resplandor
de un llanto o un penar que pueda hacer
que una sombra opaque su pasión.
Mirada entorna al cielo en éxtasis,
sublima en su intenso frenesí
el vértigo al que hacen énfasis
sus labios llenos de un color rubí.
Furor de fuego arde en su gozar,
incendio hambriento corre por su piel
hundiéndole al intenso palpitar
de un calor manando como miel.
Se entrega sin recato y sin pudor
al juego nuevo abierto ante sí,
encanto, dicha se abre en su interior
cual nunca antes pudo distinguir.
Así la ninfa en franela azul
asciende de su infancia y su candor,
abriendo con sus dedos el baúl
que guarda los secretos del amor.