LA NIÑEZ
Ayer escuché a un hombre
que soñaba en ser un niño,
lamentaba haber crecido
sin la ayuda de un padre
y el consejo de una madre
Yo que amo haber crecido
con la fuerza de mi madre
y el consejo de mi padre
le pregunté su desatino.
Me dijo que siendo niño
admiró al libertino
y viajó por su camino
olvidando ser un hombre
con libertad y deber.
Luego se lamentó
de haber desviado su sueño
pues quería ser muy rico
y malgastó su dinero
Era tanto su lamento
que me quedé yo callada
pues yo si tengo morada
y pensión asegurada.
Luego siguió el diciendo
que no tuvo nunca tino
a la hora de elegir
a quien darle su cariño,
que si bien era muy cierto
sabía escribir poesía
la aprendió sobre la vida
pues mal leer, el sabía
Pero siguió su lamento
con más intensidad
cuando me cantó sus versos
que le hizo a su mujer
Ella al verlo ya cansado
sin dinero y porvenir
prefirió irse del brazo
del primero que pasó
Yo queriéndolo ayudar
no le pude defender,
con tanto tropiezo el hombre
no se dejaba querer.
Solo soñaba y soñaba
en volver a su niñez
¡Oh!, que gran contradicción
¡La niñez cuando se va,
no se vive otra vez!
Ayer escuché a un hombre
que soñaba en ser un niño,
lamentaba haber crecido
sin la ayuda de un padre
y el consejo de una madre
Yo que amo haber crecido
con la fuerza de mi madre
y el consejo de mi padre
le pregunté su desatino.
Me dijo que siendo niño
admiró al libertino
y viajó por su camino
olvidando ser un hombre
con libertad y deber.
Luego se lamentó
de haber desviado su sueño
pues quería ser muy rico
y malgastó su dinero
Era tanto su lamento
que me quedé yo callada
pues yo si tengo morada
y pensión asegurada.
Luego siguió el diciendo
que no tuvo nunca tino
a la hora de elegir
a quien darle su cariño,
que si bien era muy cierto
sabía escribir poesía
la aprendió sobre la vida
pues mal leer, el sabía
Pero siguió su lamento
con más intensidad
cuando me cantó sus versos
que le hizo a su mujer
Ella al verlo ya cansado
sin dinero y porvenir
prefirió irse del brazo
del primero que pasó
Yo queriéndolo ayudar
no le pude defender,
con tanto tropiezo el hombre
no se dejaba querer.
Solo soñaba y soñaba
en volver a su niñez
¡Oh!, que gran contradicción
¡La niñez cuando se va,
no se vive otra vez!
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