Seres cuyos nombres y apariencia varían entre miles,
con suavidad que no ofrece ninguna tela,
tanto en alma como en tacto encienden nuestra vela,
cuyos prismas de sentimientos son buscados sin fines.
Ángulos suaves y curvilíneos decoran sus caras,
con voces hechas con fin de dar placer al oído,
sin importar lo mucho que la cabeza haya caído,
pueden ser motivo para reconstruirse sin cesar.
Solo tenerlas cerca despiertan todos los sentidos,
sus presencias atraviesan los seres como garras,
son una carga que levantan a otros sin pesar,
es fácil andar con ellas, y poco después, encontrarse perdidos.
con suavidad que no ofrece ninguna tela,
tanto en alma como en tacto encienden nuestra vela,
cuyos prismas de sentimientos son buscados sin fines.
Ángulos suaves y curvilíneos decoran sus caras,
con voces hechas con fin de dar placer al oído,
sin importar lo mucho que la cabeza haya caído,
pueden ser motivo para reconstruirse sin cesar.
Solo tenerlas cerca despiertan todos los sentidos,
sus presencias atraviesan los seres como garras,
son una carga que levantan a otros sin pesar,
es fácil andar con ellas, y poco después, encontrarse perdidos.