efrubiom
Poeta recién llegado
La muerte del Guerrero
Su mirada que es de fuego,
en mis ojos se me clava,
me dilata las pupilas,
y mis orbitas desgarra.
Sus manos como cuchillos,
con cuidado las prepara,
para asestar el gran golpe,
en mi herida que ya sangra.
Su saliva que es veneno,
paraliza mis palabras,
se diluye en lo profundo,
de las venas de mi alma.
Sus labios que eran tan míos,
hoy por hoy me son ajenos,
sólo guardan el veneno,
al igual que guardo el vino.
Preparada ya sus armas,
y con mi letra como escudo,
se me acerca tal cual rudo,
a enfrentarme en batalla.
Con sus golpes tan certeros,
con palabras que me matan,
inocula el veneno,
hasta el fondo de mi alma
Y destroza mis recuerdos,
y aniquila mi esperanza,
sentenciando al olvido,
a la historia que hoy acaba.
En una noche de infortunios,
en una noche negra, helada,
caí en el abismo de mis penas,
con el alma destrozada.