Arcangel
Poeta recién llegado
Cual pequeños borregos drogados, cual mansos bueyes castrados,
vagáis por el sinuoso camino, que al inefable pastor tanto le convino,
tapándoos los ojos a la realidad, ocultándoos la autentica verdad.
Que Dios de vosotros pronto se olvidó y hace tiempo que murió,
dejando en su lugar carroñeros grajos, que solo crean falsos espejos,
para ocultar la terrible verdad, que de saberse, les haría perder su potestad.
Liberaos por fin del yugo opresor y elevad la voz por encima del clamor,
llegó el ansiado fin de las penas, llegó la hora de romper las cadenas,
y acabar con el injusto dolor, que la hedionda fe alojó en vuestro interior.
Que las temibles bravatas, salidas del pico de urracas timoratas,
no tuerzan la determinación, que alojáis ahora en vuestro corazón,
y de los cuervos, los chantajes no escuchad, pues ya sabéis la verdad.
Que la era de Dios ha terminado, y la del hombre solo ha comenzado,
el hombre reinará sobre su destino, apartándose cuanto quiera del camino,
pues no hay un camino establecido, ni cura para el camino mal elegido,
Solo existe el ser humano, que ya no lucha contra Dios en vano,
pues comprende, que no se puede herir, aquello que dejó de existir
vagáis por el sinuoso camino, que al inefable pastor tanto le convino,
tapándoos los ojos a la realidad, ocultándoos la autentica verdad.
Que Dios de vosotros pronto se olvidó y hace tiempo que murió,
dejando en su lugar carroñeros grajos, que solo crean falsos espejos,
para ocultar la terrible verdad, que de saberse, les haría perder su potestad.
Liberaos por fin del yugo opresor y elevad la voz por encima del clamor,
llegó el ansiado fin de las penas, llegó la hora de romper las cadenas,
y acabar con el injusto dolor, que la hedionda fe alojó en vuestro interior.
Que las temibles bravatas, salidas del pico de urracas timoratas,
no tuerzan la determinación, que alojáis ahora en vuestro corazón,
y de los cuervos, los chantajes no escuchad, pues ya sabéis la verdad.
Que la era de Dios ha terminado, y la del hombre solo ha comenzado,
el hombre reinará sobre su destino, apartándose cuanto quiera del camino,
pues no hay un camino establecido, ni cura para el camino mal elegido,
Solo existe el ser humano, que ya no lucha contra Dios en vano,
pues comprende, que no se puede herir, aquello que dejó de existir