Volando con giros de rosa
la mosca Lucinda
entretiene sus días
sin ninguna atención.
Un día precioso
aburrida de volar
una idea de risa
le obliga a parar y pensar.
Decide entonces
ir a la escuela,
atusa sus alas,
las limpia con cera,
entra en el aula
y comienza a estudiar.
Lleva tres días,
ya sabe leer
ya escribe su nombre
ya suma también.
Está tan contenta
que no puede parar,
cada día que pasa
sabe un poco más.
la mosca Lucinda
entretiene sus días
sin ninguna atención.
Un día precioso
aburrida de volar
una idea de risa
le obliga a parar y pensar.
Decide entonces
ir a la escuela,
atusa sus alas,
las limpia con cera,
entra en el aula
y comienza a estudiar.
Lleva tres días,
ya sabe leer
ya escribe su nombre
ya suma también.
Está tan contenta
que no puede parar,
cada día que pasa
sabe un poco más.