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La mort

Nýcolas

Poeta asiduo al portal
Oh ánima errante que de nuestras almas
Nos has robado un pedazo, bello corazón
Oprimido por las terribles garras de Legión,
¿A dónde has ido tan tarde...? y sin embargo
Tan temprano...

»Toda relación, por más libre que sea,
Para que prospere debe permanecer en equilibrio.
Una persona no puede estar todo el tiempo
Pendiente de otra así como esperar
Que aquélla lo esté siempre de ésta.
La libertad también consiste en retornar a la celda.

Tú que por los laberintos de la madrugada estival
Me has transportado, con la paciencia de un honorable,
Con la calma de un sabio guerrero; te he visto alejarte
En las playas de la noche, solitario, clavando la mirada
En las doradas partículas que evidencian el oro del sueño,
Tú que cual un alegre niño has jugado debajo de la mesa
Estando enamorado, con sonrisas y susurros, con manos,
Y me viste verte, y te vi..., no debí mirar, no debiste verme,
Tu felicidad estaba marchita, y sin embargo cuánto...
Cuánto brillo resplandecía en tu noble mirada,
Porque todo corazón que ama le pertenece a la digna
Nobleza del espíritu; oh tú, ¿por qué nos has abandonado?...

»Me di cuenta de que cuando pensamos en la muerte
Nunca pensamos en la muerte. La conceptualizamos
Tibiamente pero pensarla es sentirla al menos suspirar.

Te he visto dos veces, apegado amigo de mi amada,
Mas también tu amada, ¿pues cómo no serlo?,
Siendo tan cálida alma la belleza de su espíritu femenino;
Compañero, colega, hermano: no fuimos realmente ciegos.
Pero en ninguno de aquellos dos encuentros
He podido despedirte...

»Cuántos corazones se aliviarían de mil tormentos infinitos
Si abrazaran con sagrada ternura a la resignación.
Decirnos frente al espejo del abismo que todo está perdido
Es permitirnos volver a volar; cielos, prados, libertad;
Ríos, estrellas, vanidad. Cálido y amargo, cual una lágrima
En un día melancólico, divino brebaje será al oprimido corazón
La solución al sufrimiento. Antes que descender
A las profundas oscuridades de las cuales no hay retorno.
Siempre hay un Sol que nos espera.

Y el fuego de la vela se disuelve con la cera,
Cual el ocaso del cigarrillo en la ceniza.
Parpadea cual una leve estrella, o como si aquí yaciera,
Oculta, la errante sin cuerpo que de las lejanas tierras
Ha viajado, aún desde la inmortalidad.
Oh si tan sólo pudiese alterar el pasado,
Sembrar un árbol, soplar una leve brisa de Esperanza
Taciturna, pero no soy dios, ninguna clase de dios.
Debo ser miserable por escribir estas pocas líneas.
Dicen que primero hay que estar enamorado,
O todavía estarlo, pero si le preguntan a mi corazón
Este ya está mudo; late en silencio y en silencio ama.

»Sin la esperanza, ¿dónde está el trueno que tan perlado
En sangre ha iluminado tu alma?, le dice. Hay ángeles
Solitarios, ¿tú eres uno de ellos?, pues vuela y expulsa
Los estigmas de tu pluma, que en los lluviosos días más
Profundos ya no estarás solo.

Si quieres, ¿cómo dañar a quienes quieres?,
Si amas, ¿cómo dañar a quienes amas?
La voluntad ya no te pertenece cuando allí abajo
Se difumina todo en sombras, pues hasta tu penumbra
Te abandona, te sientes olvidado y desterrado,
No ha sido tu culpa, Hoy no fue el día para domar
A los demonios, y Ayer tu responsabilidad perdió los ojos.
Dicen que los muertos cantan en la tierra, en la primera
Luna llena tras abandonar el mundo, así te canto hoy,
Aunque vivo, como si me hubiera ido contigo.
Y ansioso esperaré oír Mañana la dulce melodía
De tu pulcro corazón, porque tras el laureado túnel
Todo se limpia en las aguas celestes; así, inmaculado,
La amarás a Ella eternamente desde la inmortalidad.

Sé que la protegerás y así espero que lo hagas.
Mas no estás obligado a nada. Puesto que...
¿Quién sabe qué hay del otro lado?...
Venimos y nos vamos, con las manos vacías,
Pero nuestro latente siempre se lleva algún perfume.
Y nuestra pupila siempre una sonrisa. Así el tacto una caricia.
Comprendo o creo comprender, que aún queriendo o amando,
El corazoncito sufre a veces penas terribles, siendo así
Triturado hacia lo ilimitado cada vez más en cada segundo...
Tanto así que el maldito infierno lo consume todo, opacando
Incluso a nuestros más bellos afectos, a nuestros más
Agradables amores; y cuando sólo hay dolor,
Y no más que dolor, no existe ya la cobardía ni la valentía,
En lo único que se piensa es en dejar de sufrir... en la Pax.
Ojalá hubieses conocido la poción de la desesperanza antes,
Así, la vida tomaría nuevos matices y los ojos de tu alma
Se llenarían de nuevas lágrimas al ver la plenitud de la belleza.
Pero hoy tu cuerpo nos abandonó, y así quizás tu alma,
Pero quién sabe si no nos visitará de vez en cuando,
Aún desde las lejanías, o en un pensamiento áureo.
Casi ni te conocí sin embargo siento que te quiero.
Será empatía porque tú también supiste amar, en tormentas,
A la mujer que yo he amado y aún amo, y sé que aún amaré.
Quizás, quizás no, sabrán los santos dioses al respecto.
Descansa en paz, hermano, descansa en paz,
Que aunque sueño o realidad, fantasía es esta vida,
Y en tu iris yacen hoy las rosas más hermosas
Y en tus labios ayer nacieron suaves besos
Y quién sabe qué posará mañana en el alba de tu Amor.
Adieu, mi hermano y querido amigo desconocido, adieu,
Que los serafines del Cielo te reciban con un dichoso coro
Y que el más apacible de los ángeles te corone
Con el sol de la divina paz, y sobre las nubes, el regalo
Del sagrado descanso. Siempre te extrañaré.
Mis más mejores y gratos deseos a por ti, hermano. Salud.
Y no es un «hasta nunca», es un «hasta luego». Salud.
 
Nýcolas;4377929 dijo:
Oh ánima errante que de nuestras almas
Nos has robado un pedazo, bello corazón
Oprimido por las terribles garras de Legión,
¿A dónde has ido tan tarde...? y sin embargo
Tan temprano...

»Toda relación, por más libre que sea,
Para que prospere debe permanecer en equilibrio.
Una persona no puede estar todo el tiempo
Pendiente de otra así como esperar
Que aquélla lo esté siempre de ésta.
La libertad también consiste en retornar a la celda.

Tú que por los laberintos de la madrugada estival
Me has transportado, con la paciencia de un honorable,
Con la calma de un sabio guerrero; te he visto alejarte
En las playas de la noche, solitario, clavando la mirada
En las doradas partículas que evidencian el oro del sueño,
Tú que cual un alegre niño has jugado debajo de la mesa
Estando enamorado, con sonrisas y susurros, con manos,
Y me viste verte, y te vi..., no debí mirar, no debiste verme,
Tu felicidad estaba marchita, y sin embargo cuánto...
Cuánto brillo resplandecía en tu noble mirada,
Porque todo corazón que ama le pertenece a la digna
Nobleza del espíritu; oh tú, ¿por qué nos has abandonado?...

»Me di cuenta de que cuando pensamos en la muerte
Nunca pensamos en la muerte. La conceptualizamos
Tibiamente pero pensarla es sentirla al menos suspirar.

Te he visto dos veces, apegado amigo de mi amada,
Mas también tu amada, ¿pues cómo no serlo?,
Siendo tan cálida alma la belleza de su espíritu femenino;
Compañero, colega, hermano: no fuimos realmente ciegos.
Pero en ninguno de aquellos dos encuentros
He podido despedirte...

»Cuántos corazones se aliviarían de mil tormentos infinitos
Si abrazaran con sagrada ternura a la resignación.
Decirnos frente al espejo del abismo que todo está perdido
Es permitirnos volver a volar; cielos, prados, libertad;
Ríos, estrellas, vanidad. Cálido y amargo, cual una lágrima
En un día melancólico, divino brebaje será al oprimido corazón
La solución al sufrimiento. Antes que descender
A las profundas oscuridades de las cuales no hay retorno.
Siempre hay un Sol que nos espera.

Y el fuego de la vela se disuelve con la cera,
Cual el ocaso del cigarrillo en la ceniza.
Parpadea cual una leve estrella, o como si aquí yaciera,
Oculta, la errante sin cuerpo que de las lejanas tierras
Ha viajado, aún desde la inmortalidad.
Oh si tan sólo pudiese alterar el pasado,
Sembrar un árbol, soplar una leve brisa de Esperanza
Taciturna, pero no soy dios, ninguna clase de dios.
Debo ser miserable por escribir estas pocas líneas.
Dicen que primero hay que estar enamorado,
O todavía estarlo, pero si le preguntan a mi corazón
Este ya está mudo; late en silencio y en silencio ama.

»Sin la esperanza, ¿dónde está el trueno que tan perlado
En sangre ha iluminado tu alma?, le dice. Hay ángeles
Solitarios, ¿tú eres uno de ellos?, pues vuela y expulsa
Los estigmas de tu pluma, que en los lluviosos días más
Profundos ya no estarás solo.

Si quieres, ¿cómo dañar a quienes quieres?,
Si amas, ¿cómo dañar a quienes amas?
La voluntad ya no te pertenece cuando allí abajo
Se difumina todo en sombras, pues hasta tu penumbra
Te abandona, te sientes olvidado y desterrado,
No ha sido tu culpa, Hoy no fue el día para domar
A los demonios, y Ayer tu responsabilidad perdió los ojos.
Dicen que los muertos cantan en la tierra, en la primera
Luna llena tras abandonar el mundo, así te canto hoy,
Aunque vivo, como si me hubiera ido contigo.
Y ansioso esperaré oír Mañana la dulce melodía
De tu pulcro corazón, porque tras el laureado túnel
Todo se limpia en las aguas celestes; así, inmaculado,
La amarás a Ella eternamente desde la inmortalidad.

Sé que la protegerás y así espero que lo hagas.
Mas no estás obligado a nada. Puesto que...
¿Quién sabe qué hay del otro lado?...
Venimos y nos vamos, con las manos vacías,
Pero nuestro latente siempre se lleva algún perfume.
Y nuestra pupila siempre una sonrisa. Así el tacto una caricia.
Comprendo o creo comprender, que aún queriendo o amando,
El corazoncito sufre a veces penas terribles, siendo así
Triturado hacia lo ilimitado cada vez más en cada segundo...
Tanto así que el maldito infierno lo consume todo, opacando
Incluso a nuestros más bellos afectos, a nuestros más
Agradables amores; y cuando sólo hay dolor,
Y no más que dolor, no existe ya la cobardía ni la valentía,
En lo único que se piensa es en dejar de sufrir... en la Pax.
Ojalá hubieses conocido la poción de la desesperanza antes,
Así, la vida tomaría nuevos matices y los ojos de tu alma
Se llenarían de nuevas lágrimas al ver la plenitud de la belleza.
Pero hoy tu cuerpo nos abandonó, y así quizás tu alma,
Pero quién sabe si no nos visitará de vez en cuando,
Aún desde las lejanías, o en un pensamiento áureo.
Casi ni te conocí sin embargo siento que te quiero.
Será empatía porque tú también supiste amar, en tormentas,
A la mujer que yo he amado y aún amo, y sé que aún amaré.
Quizás, quizás no, sabrán los santos dioses al respecto.
Descansa en paz, hermano, descansa en paz,
Que aunque sueño o realidad, fantasía es esta vida,
Y en tu iris yacen hoy las rosas más hermosas
Y en tus labios ayer nacieron suaves besos
Y quién sabe qué posará mañana en el alba de tu Amor.
Adieu, mi hermano y querido amigo desconocido, adieu,
Que los serafines del Cielo te reciban con un dichoso coro
Y que el más apacible de los ángeles te corone
Con el sol de la divina paz, y sobre las nubes, el regalo
Del sagrado descanso. Siempre te extrañaré.
Mis más mejores y gratos deseos a por ti, hermano. Salud.
Y no es un «hasta nunca», es un «hasta luego». Salud.


Nýcolas:
¡Oh que lectura! Humedecen mis ojos, se secan. Pienso tantas cosas, ayer hace mil años, hoy hace unas horas...
Lo repaso... hay unas líneas extraordinariamente sublimes y bellas... Ah
Gracias por compartir, abrazos y besos desde acá♥
 
siempre he dicho que no existe el adios... tan sólo un hasta luego... el recuentro llegará con nuestros seres queridos... Es un poema que merece ser leído, desgranado....la muerte, el amor, el desamor, la lucha, la fraternidad, nostalgia, dolor, desazón, sombras....son unas letras excelentes, que voy a tener que volver a releer, pues cada verso recoge infinidad de sentimientos, de emociones muy dispares.... Un poema muy rico en imagenes, con metáforas extraordinarias... se huele la muerte, se siente su paso..... reflexión,matices...
En cuanto al ritmo, cuidado, pausado, deja saborear cada imagen....
solo puedo decirle, que es de lo mejor que he leído en mucho tiempo.
Todas las estrellas de luz..... para este gran obra.
Felicidades.
Un abrazo
 
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