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La menarquía de mi beso

Dr Jose Roberto Hernandez

Poeta asiduo al portal
La menarquía de mi beso.


Cuando tenía 12 años,.. Casi trece.., sin darme cuenta compartíamos mi corazón y yo entonces con una sensación indoloramente incolora; un placer retorcido al final de los suspiros.


Nervioso una tarde, me senté frente a una gran pecera en la sala de una casa cerca de mi casa. Después del primer inhalo, el más profundo, la angustia curiosa me embargo y echó mi mente a correr, imaginando mi primer beso.


Miraba los peces sin verlos, las burbujas de oxigeno salían al ritmo de mis latidos y una porción del fondo de la pecera permitió que viera una media sonrisa que exhibía, un esbozo de alegría que yo mismo no me explicaba; Pero ...seguí inmiscuido en mi futuro primer beso.


Me imagine un salón limpio y una pared donde recostaba mi hombro izquierdo, si acaso para tranquilizar mis incontroladas palpitaciones. Sentí una suavidad en labios y la única humedad que podía enfermarme sin maleficio premeditado.


Entregué mi sueño y perdí un poco las fuerzas cuando me di cuenta que besaba el lado externo del cristal de los peces. Me despegué y tuve tiempo para ver del otro lado una pececita aún pegada a la par en el lado interno del cristal, con sus ojos cerrados y las pestañas largas.


Saltó hacia atrás, esta vez asombrada y envolviéndose en su velo, corrió a refugiarse tras una piedra al fondo del estanque; no sin antes asomar media cara, ojos grandes y asombrados, me dedicó una singular media sonrisa allá adentro, desde el fondo de su gruta

Vampi
 
La menarquía de mi beso.


Cuando tenía 12 años,.. Casi trece.., sin darme cuenta compartíamos mi corazón y yo entonces con una sensación indoloramente incolora; un placer retorcido al final de los suspiros.


Nervioso una tarde, me senté frente a una gran pecera en la sala de una casa cerca de mi casa. Después del primer inhalo, el más profundo, la angustia curiosa me embargo y echó mi mente a correr, imaginando mi primer beso.


Miraba los peces sin verlos, las burbujas de oxigeno salían al ritmo de mis latidos y una porción del fondo de la pecera permitió que viera una media sonrisa que exhibía, un esbozo de alegría que yo mismo no me explicaba; Pero ...seguí inmiscuido en mi futuro primer beso.


Me imagine un salón limpio y una pared donde recostaba mi hombro izquierdo, si acaso para tranquilizar mis incontroladas palpitaciones. Sentí una suavidad en labios y la única humedad que podía enfermarme sin maleficio premeditado.


Entregué mi sueño y perdí un poco las fuerzas cuando me di cuenta que besaba el lado externo del cristal de los peces. Me despegué y tuve tiempo para ver del otro lado una pececita aún pegada a la par en el lado interno del cristal, con sus ojos cerrados y las pestañas largas.


Saltó hacia atrás, esta vez asombrada y envolviéndose en su velo, corrió a refugiarse tras una piedra al fondo del estanque; no sin antes asomar media cara, ojos grandes y asombrados, me dedicó una singular media sonrisa allá adentro, desde el fondo de su gruta

Vampi
Una intensa prosa donde se conjuga ese juego que pierde la realidad frente a un
sueño colmado de asombros. me gusto mucho. saludos de luzyabsenta
NOTA: traslado el escrito a prosas generales pues no cumple con
las 150 exigidas por el portal.
 
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