Oona
Poeta recién llegado
Nos levantamos entre los dedos,
entre las palmas de la gente,
balanceados de aquí para allá
como masa flexible
en las manos de un maquiavélico artista.
Vamos de aquí para allá,
nos esparcen,
nos aíslan, nos amasan
nos trituran,
nos hacen creer que no somos nada
que no valemos,
nos hacen creer que necesitamos
su aprobación.
¿De que soy títere hoy?
¿De quien?
¿Son dedos blancos?
¿Son dedos negros?
¿Son dedos invisibles los que manipulan?
Los que se ríen de mi fragilidad
y fingen ser buenos
para luego destrozar
Todo viene a suceder
una vez que se ha perdido el misterio,
que todos quisieron comer de ti,
todos se llevaron una sabrosa tajada de ti,
ahora queda solo el esqueleto
del cual ahora puede salir un buen caldo
aun del hueso rostizado,
a fuego lento, a fuego eterno
puede cocinarse nuevamente
y soltar mas tuétano y nutrientes,
el hueso roer, dicen que es más sabrosa
la carne pegada al hueso,
y aún de tus huesos querrán hacer exhibición
para que cuenten la leyenda
de que un día, alguien cómo tú se consumió
por la multitudes que comían voraces,
que no perdonaban tu juventud,
que no perdonaban tu inocencia,
y te asignarán un número,
será el 777 o será el 99,
no importa, eres solamente uno más
que fue devorado por la máquina de la vanidad.
entre las palmas de la gente,
balanceados de aquí para allá
como masa flexible
en las manos de un maquiavélico artista.
Vamos de aquí para allá,
nos esparcen,
nos aíslan, nos amasan
nos trituran,
nos hacen creer que no somos nada
que no valemos,
nos hacen creer que necesitamos
su aprobación.
¿De que soy títere hoy?
¿De quien?
¿Son dedos blancos?
¿Son dedos negros?
¿Son dedos invisibles los que manipulan?
Los que se ríen de mi fragilidad
y fingen ser buenos
para luego destrozar
Todo viene a suceder
una vez que se ha perdido el misterio,
que todos quisieron comer de ti,
todos se llevaron una sabrosa tajada de ti,
ahora queda solo el esqueleto
del cual ahora puede salir un buen caldo
aun del hueso rostizado,
a fuego lento, a fuego eterno
puede cocinarse nuevamente
y soltar mas tuétano y nutrientes,
el hueso roer, dicen que es más sabrosa
la carne pegada al hueso,
y aún de tus huesos querrán hacer exhibición
para que cuenten la leyenda
de que un día, alguien cómo tú se consumió
por la multitudes que comían voraces,
que no perdonaban tu juventud,
que no perdonaban tu inocencia,
y te asignarán un número,
será el 777 o será el 99,
no importa, eres solamente uno más
que fue devorado por la máquina de la vanidad.
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